LAS VÍBORAS…CAMPAÑAS QUE NO SON CAMPAÑAS

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CAMPAÑAS QUE NO SON CAMPAÑAS

Definitivamente Arturo Dávalos Peña no competirá por la presidencia municipal de Puerto Vallarta como se venía especulando por los “comentócratas” del pueblo, y esta es una señal poderosa.  Hay que reconocerlo. Los políticos mexicanos son tan creativos que, si algún día desaparecen las campañas electorales, inventarán algo con otro nombre… y asunto arreglado.

Porque ahora ya no existen los candidatos. Existen los “coordinadores”.

Ya no existen los operadores políticos. Ahora son “responsables del proyecto ciudadano”.

Ya no existen los mítines. Ahora son “encuentros con la sociedad”.

Y ya no se promueve una candidatura… simplemente “nace la fuerza”.

¡Qué elegancia para cambiarle el nombre a las cosas!

LA INVITACIÓN 

Después de haber degustado de los “tacos Sahuayo”, esta misma semana comenzó a circular una invitación para la toma de protesta de Diego Franco Jiménez como responsable del Proyecto Ciudadano en Puerto Vallarta. El evento será en el Centro Internacional de Convenciones, con escenario, convocatoria, logística, lema, estructura y seguramente cientos de asistentes.

Eso sí… que nadie vaya a pensar mal.

Porque, oficialmente, no es campaña.

Nomás parece.

Y mucho.

La legislación electoral mexicana se ha convertido en un manual digno de “Cómo hacer campaña sin decir que haces campaña”.

LOS RECOVECOS

Los abogados han encontrado tantos recovecos que, si fueran albañiles, ya habrían construido un fraccionamiento completo.

La Constitución dice una cosa. La ley reglamentaria otra. Los criterios del Tribunal Electoral agregan otra más. Y al final todos terminan jugando al famoso “Sí… pero no”.

ESTÁ PROHIBIDO 

Mientras no pronuncies las palabras mágicas: “vota por mí”, prácticamente puedes recorrer el estado entero, salir en espectaculares, organizar eventos multitudinarios, tomar protesta a estructuras territoriales, repartir playeras, posar para las fotografías, abrazar niños, besar abuelitas y tomarte selfies hasta con el vendedor de tejuino. Eso sí…jamás digas “vota”. Porque entonces sí se enoja la autoridad.

FASCINANTE 

Resulta fascinante cómo la política mexicana convirtió las palabras en una especie de hechizo jurídico. No importa lo que haces. Importa cómo lo llamas.

Es como aquel niño que llega con la cara llena de chocolate diciendo: “no me comí el pastel…”. Nomás me acerqué a olerlo.Y así vivimos.

TODOS LO SABEMOS

Todos sabemos que el proceso electoral comienza mucho antes del calendario oficial.

Los ciudadanos lo saben.

Los partidos lo saben.

Los aspirantes lo saben.

Los medios lo saben.

Los rotulistas lo saben.

Hasta los vendedores de lonas ya lo saben.

Los únicos que, en ocasiones, parecen descubrirlo meses después son quienes deben decidir si hubo o no un acto anticipado de campaña.

NO SE TRATA DE ESO

Y ojo: no se trata de afirmar que el evento de Diego Franco Jiménez viole la ley. Eso le corresponde determinar, en su caso, a las autoridades electorales.

De lo que sí podemos hablar es de una realidad inocultable: nuestro sistema electoral ha permitido que florezca una enorme zona gris donde la promoción política cambia de disfraz, pero rara vez cambia de intención.

Hoy no hay campañas, hay proyectos.

No hay operadores, hay responsables.

No hay estructuras, hay ciudadanos organizados.

No hay propaganda, hay identidad.

No hay promoción personal, hay liderazgo comunitario.

Y mientras todos juegan a cambiarle el nombre a las cosas, el ciudadano observa la escena con una sonrisa de esas que mezclan ironía y resignación.

LA CARRERA 

Porque sabe perfectamente que, aunque el calendario electoral diga una cosa…

La carrera por el poder comenzó hace mucho.

Y en política, como en las cartas, el que reparte antes… casi siempre juega con ventaja.

Por otro lado, en el mismo tenor de arranque de la columna tampoco Lupita Guerrero disputará la candidatura a Diego Franco y lo más probable es que vaya por una diputación local o federal.

CAMPAÑAS QUE NO SON CAMPAÑAS

Definitivamente Arturo Dávalos Peña no competirá por la presidencia municipal de Puerto Vallarta como se venía especulando por los “comentócratas” del pueblo, y esta es una señal poderosa.  Hay que reconocerlo. Los políticos mexicanos son tan creativos que, si algún día desaparecen las campañas electorales, inventarán algo con otro nombre… y asunto arreglado.

Porque ahora ya no existen los candidatos. Existen los “coordinadores”.

Ya no existen los operadores políticos. Ahora son “responsables del proyecto ciudadano”.

Ya no existen los mítines. Ahora son “encuentros con la sociedad”.

Y ya no se promueve una candidatura… simplemente “nace la fuerza”.

¡Qué elegancia para cambiarle el nombre a las cosas!

LA INVITACIÓN 

Después de haber degustado de los “tacos Sahuayo”, esta misma semana comenzó a circular una invitación para la toma de protesta de Diego Franco Jiménez como responsable del Proyecto Ciudadano en Puerto Vallarta. El evento será en el Centro Internacional de Convenciones, con escenario, convocatoria, logística, lema, estructura y seguramente cientos de asistentes.

Eso sí… que nadie vaya a pensar mal.

Porque, oficialmente, no es campaña.

Nomás parece.

Y mucho.

La legislación electoral mexicana se ha convertido en un manual digno de “Cómo hacer campaña sin decir que haces campaña”.

LOS RECOVECOS

Los abogados han encontrado tantos recovecos que, si fueran albañiles, ya habrían construido un fraccionamiento completo.

La Constitución dice una cosa. La ley reglamentaria otra. Los criterios del Tribunal Electoral agregan otra más. Y al final todos terminan jugando al famoso “Sí… pero no”.

ESTÁ PROHIBIDO 

Mientras no pronuncies las palabras mágicas: “vota por mí”, prácticamente puedes recorrer el estado entero, salir en espectaculares, organizar eventos multitudinarios, tomar protesta a estructuras territoriales, repartir playeras, posar para las fotografías, abrazar niños, besar abuelitas y tomarte selfies hasta con el vendedor de tejuino. Eso sí…jamás digas “vota”. Porque entonces sí se enoja la autoridad.

FASCINANTE 

Resulta fascinante cómo la política mexicana convirtió las palabras en una especie de hechizo jurídico. No importa lo que haces. Importa cómo lo llamas.

Es como aquel niño que llega con la cara llena de chocolate diciendo: “no me comí el pastel…”. Nomás me acerqué a olerlo.Y así vivimos.

TODOS LO SABEMOS

Todos sabemos que el proceso electoral comienza mucho antes del calendario oficial.

Los ciudadanos lo saben.

Los partidos lo saben.

Los aspirantes lo saben.

Los medios lo saben.

Los rotulistas lo saben.

Hasta los vendedores de lonas ya lo saben.

Los únicos que, en ocasiones, parecen descubrirlo meses después son quienes deben decidir si hubo o no un acto anticipado de campaña.

NO SE TRATA DE ESO

Y ojo: no se trata de afirmar que el evento de Diego Franco Jiménez viole la ley. Eso le corresponde determinar, en su caso, a las autoridades electorales.

De lo que sí podemos hablar es de una realidad inocultable: nuestro sistema electoral ha permitido que florezca una enorme zona gris donde la promoción política cambia de disfraz, pero rara vez cambia de intención.

Hoy no hay campañas, hay proyectos.

No hay operadores, hay responsables.

No hay estructuras, hay ciudadanos organizados.

No hay propaganda, hay identidad.

No hay promoción personal, hay liderazgo comunitario.

Y mientras todos juegan a cambiarle el nombre a las cosas, el ciudadano observa la escena con una sonrisa de esas que mezclan ironía y resignación.

LA CARRERA 

Porque sabe perfectamente que, aunque el calendario electoral diga una cosa…

La carrera por el poder comenzó hace mucho.

Y en política, como en las cartas, el que reparte antes… casi siempre juega con ventaja.

Por otro lado, en el mismo tenor de arranque de la columna tampoco Lupita Guerrero disputará la candidatura a Diego Franco y lo más probable es que vaya por una diputación local o federal.