Fugio Ortiz encubre el colapso del PT en Nayarit tras la ruptura con Morena: el mito de la «fuerza propia» rumbo a 2027

 

Por Carlos Hartig

 

Tepic.-  En un acto de simulación política, el diputado federal Jorge Armando “Fugio” Ortiz Rodríguez intenta disfrazar el aislamiento del PT en Nayarit asegurando que están «listos para ir solos» en 2027. Congelar la relación con Morena no es una estrategia de poder, sino la reacción de un dirigente incapaz de negociar espacios reales. Ortiz presenta esta debilidad como independencia, omitiendo que, sin los votos del partido guinda, el PT en la entidad arriesga su registro y su relevancia en las urnas.

 

Detrás de la «pausa» electoral para esperar línea de Alberto Anaya se esconde la falta de liderazgo local y la dependencia centralista que Ortiz ejerce en Nayarit. Incapaz de edificar un proyecto propio, el legislador somete la agenda estatal a la cúpula capitalina, convirtiendo a la estructura local en un apéndice sin autonomía. Presumir un trabajo territorial es solo una narrativa artificial para inflar su valor político, encubriendo que la militancia está siendo utilizada como moneda de cambio para salvaguardar intereses personales en las negociaciones nacionales.

 

El historial de «Fugio» Ortiz destaca por la controversia, el pragmatismo desmedido y señalamientos de imposición en espacios sociales e institucionales. Priorizar a sus incondicionales sobre el crecimiento del partido ha desgastado la credibilidad de un proyecto que se dice popular. Su conducta autoritaria explica la fuerte desconfianza que genera en la propia coalición, donde su estilo político pasó de ser una herramienta de negociación a un obstáculo para la cohesión de la izquierda.

 

Amenazar con competir en solitario es un chantaje basado en la soberbia política. La retórica de estar «listos para ir solos o acompañados» oculta la vulnerabilidad de un partido acostumbrado a subsistir a la sombra de aliados y que, sin muletas electorales, difícilmente alcanzará los votos necesarios. Ortiz parece dispuesto a arrastrar al PT a la irrelevancia con tal de sostener su coto de poder, vendiendo una solidez inexistente frente a una militancia desgastada.

 

Rumbo a 2027, la postura del legislador perfila al PT como un proyecto agotado, sumido en la incertidumbre y subordinado a decisiones centrales que sacrifican al estado. La militancia en Nayarit enfrenta hoy la disyuntiva de seguir a un liderazgo cuestionado que oculta sus fisuras tras la amenaza de la soledad electoral, o exigir una renovación real antes de que el partido quede convertido en un simple membrete sin representación real en las urnas.

 

lunes, septiembre 21, 2026
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Por Carlos Hartig

 

Tepic.-  En un acto de simulación política, el diputado federal Jorge Armando “Fugio” Ortiz Rodríguez intenta disfrazar el aislamiento del PT en Nayarit asegurando que están «listos para ir solos» en 2027. Congelar la relación con Morena no es una estrategia de poder, sino la reacción de un dirigente incapaz de negociar espacios reales. Ortiz presenta esta debilidad como independencia, omitiendo que, sin los votos del partido guinda, el PT en la entidad arriesga su registro y su relevancia en las urnas.

 

Detrás de la «pausa» electoral para esperar línea de Alberto Anaya se esconde la falta de liderazgo local y la dependencia centralista que Ortiz ejerce en Nayarit. Incapaz de edificar un proyecto propio, el legislador somete la agenda estatal a la cúpula capitalina, convirtiendo a la estructura local en un apéndice sin autonomía. Presumir un trabajo territorial es solo una narrativa artificial para inflar su valor político, encubriendo que la militancia está siendo utilizada como moneda de cambio para salvaguardar intereses personales en las negociaciones nacionales.

 

El historial de «Fugio» Ortiz destaca por la controversia, el pragmatismo desmedido y señalamientos de imposición en espacios sociales e institucionales. Priorizar a sus incondicionales sobre el crecimiento del partido ha desgastado la credibilidad de un proyecto que se dice popular. Su conducta autoritaria explica la fuerte desconfianza que genera en la propia coalición, donde su estilo político pasó de ser una herramienta de negociación a un obstáculo para la cohesión de la izquierda.

 

Amenazar con competir en solitario es un chantaje basado en la soberbia política. La retórica de estar «listos para ir solos o acompañados» oculta la vulnerabilidad de un partido acostumbrado a subsistir a la sombra de aliados y que, sin muletas electorales, difícilmente alcanzará los votos necesarios. Ortiz parece dispuesto a arrastrar al PT a la irrelevancia con tal de sostener su coto de poder, vendiendo una solidez inexistente frente a una militancia desgastada.

 

Rumbo a 2027, la postura del legislador perfila al PT como un proyecto agotado, sumido en la incertidumbre y subordinado a decisiones centrales que sacrifican al estado. La militancia en Nayarit enfrenta hoy la disyuntiva de seguir a un liderazgo cuestionado que oculta sus fisuras tras la amenaza de la soledad electoral, o exigir una renovación real antes de que el partido quede convertido en un simple membrete sin representación real en las urnas.