LAS VÍBORAS…

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EL AGUA LLEGARÁ HOY MISMO 

Que no cunda el pánico: hoy mismo habrá agua potable. La verdad eso hace que valoremos el chorrito o chorrazo de agua que en ocasiones nos llega a nuestra casa y hace que valoremos el vital líquido. En Puerto Vallarta hay cosas que uno aprende a valorar hasta que hacen falta: el dinero, la paciencia, el sentido del humor… y el agua.

Porque una cosa es que en Vallarta llueva a cántaros y otra muy distinta que en la llave salga. Aquí podemos presumir bahía, montaña, ríos y hasta atardeceres de postal, pero cuando el agua decide no llegar a la casa, de poco sirve tanta abundancia natural.

Y aquí conviene poner los puntos sobre las íes, aunque estén mojados.

El organismo responsable de que el agua llegue a los vallartenses es SEAPAL. Así de sencillo. No es el Ayuntamiento, no es la vecina de enfrente, no es Tláloc y tampoco el señor que vende garrafones.

Es SEAPAL.

Por eso también es justo decir que, ante el problema que se ha presentado, existe un compromiso para que a más tardar este próximo martes quede resuelto.

Y ahí está el detalle.

Porque los vallartenses pueden entender una falla, una reparación, una tubería que revienta, una bomba que se descompone o cualquier otro accidente propio de una red hidráulica. Lo que ya no causa tanta gracia es que el agua se convierta en visitante ocasional y llegue a las casas como si estuviera haciendo turismo en Puerto Vallarta.

¡Hasta los extranjeros tienen más regularidad!

El asunto no es menor. Sin agua no hay higiene, no hay tranquilidad y tampoco hay manera de que una familia lleve una vida normal. Y si hablamos de hoteles, restaurantes, comercios y servicios, la cosa se pone todavía más seria.

Por eso SEAPAL tiene una oportunidad muy sencilla: cumplir.

Si el compromiso es que el problema quede solucionado a más tardar este martes, pues habrá que esperar que el martes no aparezca una nueva explicación, una nueva prórroga o aquella vieja y socorrida frase de “estamos trabajando en ello”.

Porque el ciudadano no abre la llave para escuchar un boletín.

La abre para que salga agua.

Y aquí es donde la crítica también debe ser pareja. Si SEAPAL resuelve, habrá que reconocerlo. Si se equivoca, habrá que señalarlo. Y si cumple con lo prometido, tampoco cuesta nada decirlo.

La política y los servicios públicos no deberían funcionar como partido de futbol: no se trata de aplaudir a los nuestros y abuchear a los otros.

Se trata de que el agua llegue.

Así que, señores de SEAPAL, el balón está en su cancha… aunque, técnicamente, debería estar en la tubería.

Este martes veremos si el asunto queda resuelto y el agua vuelve a correr con normalidad o paulatinamente como mínimo.

Porque en Vallarta ya tenemos suficiente mar para presumir.

Lo que necesitamos es que también haya agua para bañarnos.

Y esa, queridos lectores, no debería ser una exigencia descabellada.

EL AGUA LLEGARÁ HOY MISMO 

Que no cunda el pánico: hoy mismo habrá agua potable. La verdad eso hace que valoremos el chorrito o chorrazo de agua que en ocasiones nos llega a nuestra casa y hace que valoremos el vital líquido. En Puerto Vallarta hay cosas que uno aprende a valorar hasta que hacen falta: el dinero, la paciencia, el sentido del humor… y el agua.

Porque una cosa es que en Vallarta llueva a cántaros y otra muy distinta que en la llave salga. Aquí podemos presumir bahía, montaña, ríos y hasta atardeceres de postal, pero cuando el agua decide no llegar a la casa, de poco sirve tanta abundancia natural.

Y aquí conviene poner los puntos sobre las íes, aunque estén mojados.

El organismo responsable de que el agua llegue a los vallartenses es SEAPAL. Así de sencillo. No es el Ayuntamiento, no es la vecina de enfrente, no es Tláloc y tampoco el señor que vende garrafones.

Es SEAPAL.

Por eso también es justo decir que, ante el problema que se ha presentado, existe un compromiso para que a más tardar este próximo martes quede resuelto.

Y ahí está el detalle.

Porque los vallartenses pueden entender una falla, una reparación, una tubería que revienta, una bomba que se descompone o cualquier otro accidente propio de una red hidráulica. Lo que ya no causa tanta gracia es que el agua se convierta en visitante ocasional y llegue a las casas como si estuviera haciendo turismo en Puerto Vallarta.

¡Hasta los extranjeros tienen más regularidad!

El asunto no es menor. Sin agua no hay higiene, no hay tranquilidad y tampoco hay manera de que una familia lleve una vida normal. Y si hablamos de hoteles, restaurantes, comercios y servicios, la cosa se pone todavía más seria.

Por eso SEAPAL tiene una oportunidad muy sencilla: cumplir.

Si el compromiso es que el problema quede solucionado a más tardar este martes, pues habrá que esperar que el martes no aparezca una nueva explicación, una nueva prórroga o aquella vieja y socorrida frase de “estamos trabajando en ello”.

Porque el ciudadano no abre la llave para escuchar un boletín.

La abre para que salga agua.

Y aquí es donde la crítica también debe ser pareja. Si SEAPAL resuelve, habrá que reconocerlo. Si se equivoca, habrá que señalarlo. Y si cumple con lo prometido, tampoco cuesta nada decirlo.

La política y los servicios públicos no deberían funcionar como partido de futbol: no se trata de aplaudir a los nuestros y abuchear a los otros.

Se trata de que el agua llegue.

Así que, señores de SEAPAL, el balón está en su cancha… aunque, técnicamente, debería estar en la tubería.

Este martes veremos si el asunto queda resuelto y el agua vuelve a correr con normalidad o paulatinamente como mínimo.

Porque en Vallarta ya tenemos suficiente mar para presumir.

Lo que necesitamos es que también haya agua para bañarnos.

Y esa, queridos lectores, no debería ser una exigencia descabellada.