¡QUE NO SE NOS MUERAN DOS VECES!
En el periodismo vallartense hay una deuda que de vez en cuando deberíamos pagar, aunque sea con unas cuantas líneas, un recuerdo y un poquito de memoria. Porque entre tanta noticia, tanto personaje que aparece queriendo pasar a la historia y tanto aprendiz de periodista que apenas descubre el teclado, corremos el riesgo de olvidar a quienes verdaderamente hicieron camino en esta bendita profesión.
Y no hablamos de cualquiera. Hablamos de compañeros que compartieron redacciones, coberturas, madrugadas, cierres de edición, cafés, discusiones, carcajadas y hasta uno que otro desencuentro. Periodistas que, afortunada o desafortunadamente, se nos adelantaron en el camino.
DE LOS QUE SÍ…
Ahí están, en nuestra memoria, nombres como Hilda Gartman Bravo, David García Barroso, Wayne McLeod, Leticia Velarde, Ricardo Mendoza Solís, Carlos Contreras, David Díaz, Mónica Mejía, Héctor García Lugo, Luis Reyes Brambila, Ángel Rodríguez Zepeda, Víctor Balam García Beltrán, Salvador Bermúdez, Daniel Mora Valencia y Ubaldo Aguilar Jacobo.
Pero la lista no termina ahí. ¡Ni mucho menos!
Y LOS QUE NO…
También fueron parte de esta historia Rafael de la Cruz Corona, quien para los que ya padecen amnesia periodística fue corresponsal del legendario periódico Alarma; Juan González Belloso; Pancho Palafox, a quien alguna vez tuvimos que acomodar en el ataúd del «descanso», porque no llevábamos sus choninos; Pepe Barrera, autor de la columna La Llave; y David Alfaro, propietario del periódico Meridiano; Jesús Belmonte y Jorge Ruiz, editor por muchos años de Vallarta Opina.
INOLVIDABLE RAMÓN
Tampoco podemos dejar fuera a Ramón Barajas Bravo, colaborador de Vallarta Opina y de Policías y Ladrones, asesinado en la puerta de su propia casa; Pedro Cortés Parra, director de El Guardián; el fotógrafo Jesús «Lobito» López Labra; don Chuy Escobedo; José Luis Cervantes Piña; Domingo Ramírez; Leo Maldonado; y Susano, mejor conocido como Chano López Balcázar, fotógrafo del Ayuntamiento y de Vallarta Opina.
Y seguramente todavía habrá quien nos reclame algún nombre que se quedó en el tintero. No es falta de cariño, sino que la memoria también tiene sus lagunas y, a veces, la lista de quienes ya partieron resulta más larga de lo que quisiéramos.
LOS VERDADEROS
Lo verdaderamente lamentable sería olvidarlos por completo. Porque el periodismo de Puerto Vallarta no comenzó ayer, ni nació con las redes sociales, ni mucho menos con quienes hoy se sienten dueños de la verdad porque tienen un teléfono celular y una página de Facebook.
Detrás de cada periódico, cada fotografía, cada columna y cada nota hubo personas que hicieron su trabajo cuando las condiciones eran otras: máquinas de escribir, rollos fotográficos, teléfonos de línea, cierres a contrarreloj y la obligación de salir a la calle para conseguir la información.
EL MICTLÁN
Y es precisamente por eso que merecen respeto. Los mexicas y otros pueblos nahuas llamaban Mictlán al inframundo al que llegaban las almas después de la muerte. Pero, aunque ellos hayan emprendido ese viaje, nosotros tenemos una responsabilidad muy terrenal: mantenerlos vivos en la memoria.
DOS FORMAS DE…
Porque hay dos maneras de desaparecer: cuando se nos termina la vida y cuando quienes seguimos aquí dejamos de pronunciar nuestro nombre.
Así que, desde esta trinchera, vaya un abrazo hasta donde quiera que estén todos esos compañeros. A quienes compartieron esta profesión, a quienes dejaron huella y a quienes, sin hacer demasiado ruido, contribuyeron a construir la historia del periodismo vallartense.
Y a los que todavía estamos de este lado de la línea, nos queda una tarea: no permitir que el olvido haga su trabajo.
Porque a nuestros compañeros ya les tocó partir, pero no tenemos por qué enterrarlos otra vez.
¡Que descansen en paz, pero no descansen en nuestra memoria!
COMO EN LA VIDA
Porque en el periodismo, como en la vida, también hay que tener memoria… y no solamente para acordarnos de los vivos cuando necesitamos una entrevista.
LAS VÍBORAS…
¡QUE NO SE NOS MUERAN DOS VECES!
En el periodismo vallartense hay una deuda que de vez en cuando deberíamos pagar, aunque sea con unas cuantas líneas, un recuerdo y un poquito de memoria. Porque entre tanta noticia, tanto personaje que aparece queriendo pasar a la historia y tanto aprendiz de periodista que apenas descubre el teclado, corremos el riesgo de olvidar a quienes verdaderamente hicieron camino en esta bendita profesión.
Y no hablamos de cualquiera. Hablamos de compañeros que compartieron redacciones, coberturas, madrugadas, cierres de edición, cafés, discusiones, carcajadas y hasta uno que otro desencuentro. Periodistas que, afortunada o desafortunadamente, se nos adelantaron en el camino.
DE LOS QUE SÍ…
Ahí están, en nuestra memoria, nombres como Hilda Gartman Bravo, David García Barroso, Wayne McLeod, Leticia Velarde, Ricardo Mendoza Solís, Carlos Contreras, David Díaz, Mónica Mejía, Héctor García Lugo, Luis Reyes Brambila, Ángel Rodríguez Zepeda, Víctor Balam García Beltrán, Salvador Bermúdez, Daniel Mora Valencia y Ubaldo Aguilar Jacobo.
Pero la lista no termina ahí. ¡Ni mucho menos!
Y LOS QUE NO…
También fueron parte de esta historia Rafael de la Cruz Corona, quien para los que ya padecen amnesia periodística fue corresponsal del legendario periódico Alarma; Juan González Belloso; Pancho Palafox, a quien alguna vez tuvimos que acomodar en el ataúd del «descanso», porque no llevábamos sus choninos; Pepe Barrera, autor de la columna La Llave; y David Alfaro, propietario del periódico Meridiano; Jesús Belmonte y Jorge Ruiz, editor por muchos años de Vallarta Opina.
INOLVIDABLE RAMÓN
Tampoco podemos dejar fuera a Ramón Barajas Bravo, colaborador de Vallarta Opina y de Policías y Ladrones, asesinado en la puerta de su propia casa; Pedro Cortés Parra, director de El Guardián; el fotógrafo Jesús «Lobito» López Labra; don Chuy Escobedo; José Luis Cervantes Piña; Domingo Ramírez; Leo Maldonado; y Susano, mejor conocido como Chano López Balcázar, fotógrafo del Ayuntamiento y de Vallarta Opina.
Y seguramente todavía habrá quien nos reclame algún nombre que se quedó en el tintero. No es falta de cariño, sino que la memoria también tiene sus lagunas y, a veces, la lista de quienes ya partieron resulta más larga de lo que quisiéramos.
LOS VERDADEROS
Lo verdaderamente lamentable sería olvidarlos por completo. Porque el periodismo de Puerto Vallarta no comenzó ayer, ni nació con las redes sociales, ni mucho menos con quienes hoy se sienten dueños de la verdad porque tienen un teléfono celular y una página de Facebook.
Detrás de cada periódico, cada fotografía, cada columna y cada nota hubo personas que hicieron su trabajo cuando las condiciones eran otras: máquinas de escribir, esperar un “fax”, esperar las fotos mientras se revelaban los rollos, el envío de información por fibra óptica, teléfonos de línea, cierres a contrarreloj y la obligación de salir a la calle para conseguir la información.
EL MICTLÁN
Y es precisamente por eso que merecen respeto. Los mexicas y otros pueblos nahuas llamaban Mictlán al inframundo al que llegaban las almas después de la muerte. Pero, aunque ellos hayan emprendido ese viaje, nosotros tenemos una responsabilidad muy terrenal: mantenerlos vivos en la memoria.
DOS FORMAS DE…
Porque hay dos maneras de desaparecer: cuando se nos termina la vida y cuando quienes seguimos aquí dejamos de pronunciar su nombre.
Así que, desde esta trinchera, vaya un abrazo hasta donde quiera que estén todos esos compañeros. A quienes compartieron esta profesión, a quienes dejaron huella y a quienes, sin hacer demasiado ruido, contribuyeron a construir la historia del periodismo vallartense.
Y a los que todavía estamos de este lado de la línea, nos queda una tarea: no permitir que el olvido haga su trabajo.
Porque a nuestros compañeros ya les tocó partir, pero no tenemos por qué enterrarlos otra vez.
¡Que descansen en paz, pero no descansen en nuestra memoria!
COMO EN LA VIDA
Porque en el periodismo, como en la vida, también hay que tener memoria… y no solamente para acordarnos de los vivos cuando necesitamos una entrevista.

