LAS VÍBORAS…

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LANZAS LA PIEDRA Y ESCONDES LA MANO

Ese dicho seguido lo repetía mi madre cuando descubría un acto de cobardía. Hubo un tiempo en que los candidatos salían a la plaza prometiendo puentes, hospitales, empleos y hasta un mejor futuro. Hoy, al parecer, la moda electoral consiste en salir a gritar: “¡Yo no fui!”

Y uno, que ya peina más canas que ilusiones, se queda pensando si arrancó la campaña política o la rueda de prensa después de un asalto.

¿QUIÉN SERÁ? 

Resulta que una aspirante decidió presumir, con singular entusiasmo, que ella no mandó quemar Oxxos el 22 de febrero, que tampoco tiene “arreglos oscuros” y, para rematar, remata con un sabroso: ”¡Chequen a los demás!”

MÁS VENENO 

¡Caray! Que creatividad. Ese mensaje tiene más veneno que una víbora de cascabel tomando café.

Porque el ciudadano común, que bastante tiene con sobrevivir a los baches, al tráfico y a los recibos de los servicios, inevitablemente se pregunta: ¿pues quién dijo que alguien había mandado quemar Oxxos?

Y luego viene la segunda duda… ¿quiénes son “los demás”?

Porque la frase no menciona nombres, pero deja la víbora suelta para que cada quien la aviente al patio del vecino.

SEMBRANDO LA DUDA

Eso, mis queridos lectores, no es una propuesta de gobierno. Es una estrategia de comunicación donde la sospecha hace el trabajo que antes hacían las pruebas.

En política existe una vieja regla: cuando no puedes señalar con el dedo, siembra la duda para que el público complete la historia. Y vaya que funciona.

LAS REDES SOCIALES

Las redes sociales son expertas en llenar los espacios vacíos. Basta una insinuación para que aparezcan jueces, fiscales, detectives y hasta peritos de Facebook resolviendo casos que ni las autoridades han esclarecido.

Lo preocupante no es quién escribió el mensaje. Lo preocupante es que estemos normalizando campañas donde el mérito consiste en decir lo que uno asegura no haber hecho, en lugar de explicar lo que sí pretende hacer.

Porque, si seguimos por ese camino, no tardaremos en ver espectaculares diciendo: “yo no provoqué el tráfico”, “yo no inventé los baches”, “yo no escondí el sol cuando llueve”.

Y habrá quien aplauda semejantes descubrimientos.

NOS MERECEMOS

La política debería competir por ideas viables, propuestas y no por insinuaciones. Los vallartenses merecemos candidatos que hablen y resuelvan problemas de seguridad, agua potable, movilidad, turismo, desarrollo urbano y oportunidades para los jóvenes. No campañas donde la principal propuesta sea dejar una duda flotando en el aire.

ELLA LO DECÍA

Decía mi abuela Petra Navarro que la lengua es como la cola de la víbora: cuando se mueve sin rumbo, siempre termina picando a alguien… aunque no era ese el objetivo. Y tenía razón.

Porque en política, las palabras también dejan veneno. Y ese veneno, tarde o temprano, termina en la confianza de los ciudadanos.

LANZAS LA PIEDRA Y ESCONDES LA MANO

Ese dicho seguido lo repetía mi madre cuando descubría un acto de cobardía. Hubo un tiempo en que los candidatos salían a la plaza prometiendo puentes, hospitales, empleos y hasta un mejor futuro. Hoy, al parecer, la moda electoral consiste en salir a gritar: “¡Yo no fui!”

Y uno, que ya peina más canas que ilusiones, se queda pensando si arrancó la campaña política o la rueda de prensa después de un asalto.

¿QUIÉN SERÁ? 

Resulta que una aspirante decidió presumir, con singular entusiasmo, que ella no mandó quemar Oxxos el 22 de febrero, que tampoco tiene “arreglos oscuros” y, para rematar, remata con un sabroso: ”¡Chequen a los demás!”

MÁS VENENO 

¡Caray! Que creatividad. Ese mensaje tiene más veneno que una víbora de cascabel tomando café.

Porque el ciudadano común, que bastante tiene con sobrevivir a los baches, al tráfico y a los recibos de los servicios, inevitablemente se pregunta: ¿pues quién dijo que alguien había mandado quemar Oxxos?

Y luego viene la segunda duda… ¿quiénes son “los demás”?

Porque la frase no menciona nombres, pero deja la víbora suelta para que cada quien la aviente al patio del vecino.

SEMBRANDO LA DUDA

Eso, mis queridos lectores, no es una propuesta de gobierno. Es una estrategia de comunicación donde la sospecha hace el trabajo que antes hacían las pruebas.

En política existe una vieja regla: cuando no puedes señalar con el dedo, siembra la duda para que el público complete la historia. Y vaya que funciona.

LAS REDES SOCIALES

Las redes sociales son expertas en llenar los espacios vacíos. Basta una insinuación para que aparezcan jueces, fiscales, detectives y hasta peritos de Facebook resolviendo casos que ni las autoridades han esclarecido.

Lo preocupante no es quién escribió el mensaje. Lo preocupante es que estemos normalizando campañas donde el mérito consiste en decir lo que uno asegura no haber hecho, en lugar de explicar lo que sí pretende hacer.

Porque, si seguimos por ese camino, no tardaremos en ver espectaculares diciendo: “yo no provoqué el tráfico”, “yo no inventé los baches”, “yo no escondí el sol cuando llueve”.

Y habrá quien aplauda semejantes descubrimientos.

NOS MERECEMOS

La política debería competir por ideas viables, propuestas y no por insinuaciones. Los vallartenses merecemos candidatos que hablen y resuelvan problemas de seguridad, agua potable, movilidad, turismo, desarrollo urbano y oportunidades para los jóvenes. No campañas donde la principal propuesta sea dejar una duda flotando en el aire.

ELLA LO DECÍA

Decía mi abuela Petra Navarro que la lengua es como la cola de la víbora: cuando se mueve sin rumbo, siempre termina picando a alguien… aunque no era ese el objetivo. Y tenía razón.

Porque en política, las palabras también dejan veneno. Y ese veneno, tarde o temprano, termina en la confianza de los ciudadanos.