Las ganas de un buen trago y el calor de la tarde terminaron jugando en contra de Pedro Rodolfo B., de 34 años, quien creyó que armar su propia «caguamiza» o coctelería exprés en un Oxxo saldría gratis. Sin embargo, su plan duró menos de lo que tardó en enfriarse su botín.
Eran las 17:33 horas, cuando los elementos de la policía municipal a bordo de la unidad PV-473realizaban su recorrido de vigilancia habitual. Al patrullar sobre la concurrida calle Morelos, justo en su cruce con Guerrero, la tranquilidad de la tarde se vio interrumpida por un reporte vía radio: una tienda Oxxo, ubicada sobre la calle Leona Vicario al cruce con Morelos, acababa de ser el escenario de un robo hormiga.
Sin perder tiempo, los oficiales pisaron el acelerador y se trasladaron al punto de auxilio, arribando apenas cuatro minutos después. Al llegar, se entrevistaron con la encargada del establecimiento, quien todavía con el susto en el rostro les narró los hechos. Dijo que un sujeto ingresó al local cargando una bolsa de plástico sospechosa.
Lejos de buscar algo ligero para el camino, el hombre se dirigió directo al refrigerador, tomó cuatro flamantes latas de bebida Jack Daniel’s con Coca-Cola de 473 mly, sin la menor intención de pasar a la caja, dio media vuelta y salió corriendo con rumbo desconocido.
El operativo exprés
Con los datos frescos y la media filiación del presunto amante de lo ajeno, los uniformados no se cruzaron de brazos. De inmediato implementaron un operativo de búsqueda y localización por las calles aledañas.
La suerte (y el buen ojo policial) no tardaron en manifestarse. Apenas a unos cuantos metros del lugar del atraco, los elementos avistaron a un masculino que caminaba apresurado y que embonaba a la perfección con las características proporcionadas por la cajera.
Al abordarlo para una revisión de rutina, el sujeto confirmó las sospechas de los agentes. Dijo llamarse Pedro Rodolfo B., contar con 34 años de edad y tener su domicilio registrado en la conocida colonia Agua Azul.
Y aunque tal vez soñaba con disfrutar de sus bebidas preparadas en la comodidad de su casa, la única escala que le esperaba no era su domicilio, sino las instalaciones de la autoridad correspondiente. Pedro Rodolfo fue formalmente detenido en el lugar de los hechos y puesto a disposición del ministerio público, donde se definirá su situación jurídica por el delito de robo.
Al final, el «surtido» le salió carísimo y las famosas latas se convirtieron en el boleto de ida hacia un trago muy amargo con la justicia.

