CUANDO SUBE LA GAS… ¡SUBE TODO!
Dicen que cuando sube la gasolina… no solo sube el octanaje, también sube la presión arterial. Y esta semana, el termómetro económico dejó claro que el 2026 no viene en modo “ahorro”… sino en modo “agárrense”.
REÍR O LLORAR
Porque mientras el diésel cruzó la barrera psicológica de los 31 pesos —y sin pedir permiso—, la presidenta Claudia Sheinbaum salió con una recomendación que ya compite con los mejores chistes involuntarios del año: que si vas a cargar Premium… la busques más barata o cargues de la Magna, que es más barata. Como si uno anduviera paseando por la ciudad comparando precios de gasolina como quien elige aguacates.
Y sí, en teoría suena bonito. En la práctica… la realidad es otra: el tanque vacío no espera ofertas, y la cartera tampoco tiene margen para andar de tour gasolinero.
LO ACORDADO, SI… PERO
Por su parte, la Procuraduría Federal del Consumidor se puso el traje de sheriff y amenaza con exhibir a las estaciones que venden por encima de lo “acordado”. Pero aquí entre nos, eso de “acordado” suena más a sugerencia que a regla, porque los precios siguen subiendo como espuma… y sin que nadie les ponga freno real.
LA TORTILLA Y EL HUEVO
Y mientras el combustible aprieta por un lado, por el otro llega el golpe silencioso pero constante: la canasta básica. La tortilla —ese termómetro social que nunca falla— ya anda amagando con subir hasta 4 pesos por kilo. El huevo, fiel a su costumbre, se niega a bajar del pedestal, y el jitomate se suma al club de los productos que parecen cotizarse en dólares.
Total, que ir al mercado ya no es rutina… es una prueba de resistencia emocional.
TODO SUBE
Y aquí es donde la historia se pone más sabrosa —o más amarga—, porque todo está conectado. Sube el diésel, sube el transporte. Sube el transporte, sube la comida. Sube la comida… y baja el ánimo. Es la cadena perfecta, pero del descontento.
LA PERCEPCIÓN ES OTRA
Mientras tanto, el discurso oficial habla de estabilidad, de vigilancia, de acuerdos. Pero en la calle, la percepción es otra: el dinero rinde menos, el ticket del súper crece más y el salario… ese sigue con paso de tortuga en carretera libre.
OTRO “AJUSTE”
La pregunta incómoda —la que nadie quiere responder pero todos sienten— es: ¿esto es un bache… o ya entramos de lleno a la subida? Porque si el arranque del 2026 viene así de bravo, más vale ir ajustando expectativas… y cinturones.
Y aquí entre víboras…
no es que la gente no entienda de economía.
Lo que pasa es que la economía ya no entiende a la gente.



