LAS VÍBORAS…“NADA PARA NADIE”

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“NADA PARA NADIE”

En Morena Puerto Vallarta todavía falta bastante para que llegue la hora de repartir candidaturas, pero algunos ya están haciendo fila con tanta anticipación que cualquier día de estos van a pedir turno, ficha y hasta comprobante de domicilio.

Y es que el gallinero guinda anda bastante movido.

AL MEJOR POSTOR 

Por un lado está Ra Aguilar Estrada, quien desde hace meses viene construyendo presencia, recorriendo colonias y presumiendo trabajo de base. Su equipo incluso ha presumido una importante cosecha de comités seccionales dentro de Morena. 

Por el otro apareció con fuerza Juan Carlos Castro Almaguer, quien en pocos meses aceleró el paso con asambleas, reuniones y actividad territorial. Y vaya que hizo ruido: recientemente se difundió una medición de Rubrum que lo coloca con 35.9 por ciento, contra 26.8 de Ra Aguilar.  Es de esas encuestas que aparecen cada tres años, al servicio del mejor postor. 

SEGÚN CONVENGA 

Ahí fue donde las víboras comenzaron a sacar la lengua.

Porque cuando una encuesta pone a uno arriba,

Zafé el otro empieza a preguntar quién la hizo, quién la pagó, a quién entrevistaron y si acaso no preguntaron en la sala de espera del dentista.

Y cuando otra encuesta cambia la fotografía, ¡milagro!, de pronto los números vuelven a ser científicos. Así funciona la política.

La encuesta buena es la que me favorece; la mala, seguramente trae veneno.

JUGADA INDIVIDUAL 

Pero más allá de los numeritos —que todavía son fotografías y no sentencias— hay algo que resulta imposible ocultar: Ra Aguilar y Juan Carlos Castro Almaguer ya están jugando dentro de Morena.

No están esperando a que alguien les toque la puerta.

Ellos están tocando puertas.

POR UN LADO Y OTRO

Ra ha buscado consolidar estructura y presencia dentro del partido, mientras Castro ha entrado fuerte con una estrategia de posicionamiento social que incluye recorridos, asambleas y reuniones con distintos sectores. 

Y aquí viene la parte que más les gusta a las víboras: los dos quieren convencer a Morena de que son la mejor opción.

Uno tiene estructura.

El otro presume crecimiento.

Uno puede decir: “yo ya estaba aquí”.

El otro puede contestar: “sí, pero yo estoy creciendo más rápido”.

¿CON QUE SE MIDEN?

Y mientras ellos sacan las cintas métricas para medir quién está más alto, Morena seguramente está viendo otra cosa: quién puede ganar la elección y quién puede mantener unido al partido después de la candidatura.

Porque ganar la encuesta interna es una cosa.

Ganar la candidatura es otra.

Y ganar la Presidencia Municipal… ¡esa ya es otra víbora!

Lo interesante es que el pleito político comienza a adquirir temperatura. Desde espacios cercanos a Castro se acusa a sus adversarios de intentar frenarlo mediante ataques, mientras desde otros sectores se cuestiona su trayectoria y la manera en que está construyendo su posicionamiento. Algunas de esas acusaciones son parte de la batalla política y no deben confundirse con hechos comprobados. 

Y mientras tanto, Ra Aguilar tampoco está precisamente escondido debajo de la cama.

EN SAN LÁZARO

Apenas este fin de semana apareció participando en una reunión nacional de Morena en San Lázaro, reforzando precisamente esa imagen de cercanía con estructuras del partido. 

Uno enseña músculo territorial. El otro enseña músculo político.

Y ambos quieren que Morena vea en ellos al futuro candidato.

QUIÉN TIENE CAPACIDAD

Pero hay una pregunta que nadie puede contestar todavía: ¿quién de los dos tiene más capacidad para convencer al ciudadano que no milita en Morena?

Porque los comités ayudan. Las asambleas ayudan. Las fotografías con dirigentes ayudan. Las encuestas ayudan.

Pero cuando llegue la hora de meter la boleta en la urna, el ciudadano no va a votar por el que tenga más selfies, más reuniones o más aplausos.

Va a votar —o no— por una persona. Así que tranquilos, muchachos.

FALTA MUCHO

Todavía no hay candidato. Todavía no hay campaña. Todavía no hay elección. Pero de que ya hay competencia… ¡de eso no hay duda!

Y mientras Ra y Castro se disputan el cariño de Morena, las víboras nomás observamos desde la rama: si así está el pleito cuando todavía no empieza oficialmente la carrera, imagínense cómo se va a poner cuando Morena diga: “¡ya pueden correr!”

¡Ay, Morena! Guarden las encuestas, escondan los cuchillos y, por favor, no rompan el marranito todavía… que falta mucho para 2027.

“NADA PARA NADIE”

En Morena Puerto Vallarta todavía falta bastante para que llegue la hora de repartir candidaturas, pero algunos ya están haciendo fila con tanta anticipación que cualquier día de estos van a pedir turno, ficha y hasta comprobante de domicilio.

Y es que el gallinero guinda anda bastante movido.

AL MEJOR POSTOR 

Por un lado está Ra Aguilar Estrada, quien desde hace meses viene construyendo presencia, recorriendo colonias y presumiendo trabajo de base. Su equipo incluso ha presumido una importante cosecha de comités seccionales dentro de Morena. 

Por el otro apareció con fuerza Juan Carlos Castro Almaguer, quien en pocos meses aceleró el paso con asambleas, reuniones y actividad territorial. Y vaya que hizo ruido: recientemente se difundió una medición de Rubrum que lo coloca con 35.9 por ciento, contra 26.8 de Ra Aguilar.  Es de esas encuestas que aparecen cada tres años, al servicio del mejor postor. 

SEGÚN CONVENGA 

Ahí fue donde las víboras comenzaron a sacar la lengua.

Porque cuando una encuesta pone a uno arriba,

Zafé el otro empieza a preguntar quién la hizo, quién la pagó, a quién entrevistaron y si acaso no preguntaron en la sala de espera del dentista.

Y cuando otra encuesta cambia la fotografía, ¡milagro!, de pronto los números vuelven a ser científicos. Así funciona la política.

La encuesta buena es la que me favorece; la mala, seguramente trae veneno.

JUGADA INDIVIDUAL 

Pero más allá de los numeritos —que todavía son fotografías y no sentencias— hay algo que resulta imposible ocultar: Ra Aguilar y Juan Carlos Castro Almaguer ya están jugando dentro de Morena.

No están esperando a que alguien les toque la puerta.

Ellos están tocando puertas.

POR UN LADO Y OTRO

Ra ha buscado consolidar estructura y presencia dentro del partido, mientras Castro ha entrado fuerte con una estrategia de posicionamiento social que incluye recorridos, asambleas y reuniones con distintos sectores. 

Y aquí viene la parte que más les gusta a las víboras: los dos quieren convencer a Morena de que son la mejor opción.

Uno tiene estructura.

El otro presume crecimiento.

Uno puede decir: “yo ya estaba aquí”.

El otro puede contestar: “sí, pero yo estoy creciendo más rápido”.

¿CON QUE SE MIDEN?

Y mientras ellos sacan las cintas métricas para medir quién está más alto, Morena seguramente está viendo otra cosa: quién puede ganar la elección y quién puede mantener unido al partido después de la candidatura.

Porque ganar la encuesta interna es una cosa.

Ganar la candidatura es otra.

Y ganar la Presidencia Municipal… ¡esa ya es otra víbora!

Lo interesante es que el pleito político comienza a adquirir temperatura. Desde espacios cercanos a Castro se acusa a sus adversarios de intentar frenarlo mediante ataques, mientras desde otros sectores se cuestiona su trayectoria y la manera en que está construyendo su posicionamiento. Algunas de esas acusaciones son parte de la batalla política y no deben confundirse con hechos comprobados. 

Y mientras tanto, Ra Aguilar tampoco está precisamente escondido debajo de la cama.

EN SAN LÁZARO

Apenas este fin de semana apareció participando en una reunión nacional de Morena en San Lázaro, reforzando precisamente esa imagen de cercanía con estructuras del partido. 

Uno enseña músculo territorial. El otro enseña músculo político.

Y ambos quieren que Morena vea en ellos al futuro candidato.

QUIÉN TIENE CAPACIDAD

Pero hay una pregunta que nadie puede contestar todavía: ¿quién de los dos tiene más capacidad para convencer al ciudadano que no milita en Morena?

Porque los comités ayudan. Las asambleas ayudan. Las fotografías con dirigentes ayudan. Las encuestas ayudan.

Pero cuando llegue la hora de meter la boleta en la urna, el ciudadano no va a votar por el que tenga más selfies, más reuniones o más aplausos.

Va a votar —o no— por una persona. Así que tranquilos, muchachos.

FALTA MUCHO

Todavía no hay candidato. Todavía no hay campaña. Todavía no hay elección. Pero de que ya hay competencia… ¡de eso no hay duda!

Y mientras Ra y Castro se disputan el cariño de Morena, las víboras nomás observamos desde la rama: si así está el pleito cuando todavía no empieza oficialmente la carrera, imagínense cómo se va a poner cuando Morena diga: “¡ya pueden correr!”

¡Ay, Morena! Guarden las encuestas, escondan los cuchillos y, por favor, no rompan el marranito todavía… que falta mucho para 2027.