LAS VÍBORAS…LA OLA, LA PORRA VIKINGA Y EL PATO MERLÍN

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LA OLA, LA PORRA VIKINGA Y EL PATO MERLÍN

Dicen que el fútbol une a los pueblos. Yo no sé si los una, pero al menos logra que por unos minutos nos olvidemos de las broncas cotidianas… hasta que vuelve la realidad y nos mete un gol por toda la escuadra.

PARA LOS DESPISTADOS

Para los desorientados, para los que todavía creen que el Mundial apenas va a empezar o para quienes apenas descubrieron que sí hay Mundial porque vieron una playera verde en la calle, les cuento que México ya aseguró su pase a la siguiente fase de la Copa del Mundo que organizan Canadá, Estados Unidos y nuestro país.
Todo apunta a que el siguiente rival será Cabo Verde, aunque todavía falta que se acomoden las piezas del ajedrez mundialista. Antes, hoy toca enfrentar a Chequia, pero gane, empate o pierda la Selección, el primer lugar del grupo ya está asegurado gracias a los triunfos sobre Sudáfrica y Corea del Sur.

ME TARDE

He de confesar que a esta selección mexicana la conocí el mismo día que salió a la cancha en el partido inaugural. Así de discreta había sido su existencia para un servidor. Pero, como suele pasar en los Mundiales, uno termina enamorándose del equipo… aunque después le rompan el corazón en cuartos de final.

LA PORRA NORUEGA

Y hablando de enamoramientos, quien sí me conquistó fue la famosa Porra Vikinga de Noruega. Desde su debut frente a Irak, el pasado 16 de junio, los aficionados de los “Vikingos Rojos” pusieron a brincar a medio estadio con una sincronía que ya amenaza con jubilar a la legendaria “Ola”, aquella que México regaló al mundo durante el Mundial de 1986.

UN PATO VESTIDO

Pero si alguien se ha robado esta Copa del Mundo, con todo respeto para los noruegos, no ha sido un futbolista, ni un entrenador, ni las mascotas oficiales. Ha sido un pato.

NI NOS ACORDAMOS

Sí, el célebre Pato Merlín. Porque mientras la FIFA presume a Maple, el alce canadiense; a Clutch, el águila estadounidense; y a Zayu, el jaguar mexicano, acá el que terminó levantando más sonrisas, memes y comentarios fue ese plumífero que, sin pedir acreditación, terminó convirtiéndose en la verdadera mascota sentimental de los mexicanos.
Y pensándolo bien, el Pato Merlín consiguió lo que muy pocos logran en este país: acaparó reflectores donde otros apenas encontraron indiferencia.

LAS MADRES QUE BUSCAN

No los tuvieron las Madres Buscadoras, que siguen escarbando la tierra mientras muchos prefieren hacerse de la vista gorda. Tampoco los maestros de la CNTE, que después de semanas de plantón terminaron levantando el campamento con una bolsa cercana a los 800 millones de pesos bajo el brazo. No obtuvieron el incremento salarial del cien por ciento que exigían, pero tampoco regresaron con las manos vacías. Y como buen partido que termina empatado, ya avisaron que habrá tiempo de revancha.

ASÍ ES NUESTRO MÉXICO

Así es México. Mientras unos celebran goles, otros cuentan pesos; mientras unos hacen la ola, otros siguen esperando justicia; mientras el balón rueda por las canchas mundialistas, la política continúa jugando su propio campeonato… donde el árbitro casi siempre agrega tiempo de compensación cuando conviene.

PERO GRITEMOS

Por lo pronto, disfrutemos del Mundial. Gritemos los goles, hagamos la ola, intentemos la porra vikinga y, si aparece el Pato Merlín, no lo espanten. Al paso que vamos, ha demostrado más capacidad para unir a los mexicanos que muchos de los que aparecen todos los días en la boleta electoral.
Porque al final, como en el fútbol y como en la política, lo importante no es solamente meter goles… sino evitar que nos sigan viendo la cara de… “porteros”.

LA OLA, LA PORRA VIKINGA Y EL PATO MERLÍN

Dicen que el fútbol une a los pueblos. Yo no sé si los una, pero al menos logra que por unos minutos nos olvidemos de las broncas cotidianas… hasta que vuelve la realidad y nos mete un gol por toda la escuadra.

PARA LOS DESPISTADOS

Para los desorientados, para los que todavía creen que el Mundial apenas va a empezar o para quienes apenas descubrieron que sí hay Mundial porque vieron una playera verde en la calle, les cuento que México ya aseguró su pase a la siguiente fase de la Copa del Mundo que organizan Canadá, Estados Unidos y nuestro país.
Todo apunta a que el siguiente rival será Cabo Verde, aunque todavía falta que se acomoden las piezas del ajedrez mundialista. Antes, hoy toca enfrentar a Chequia, pero gane, empate o pierda la Selección, el primer lugar del grupo ya está asegurado gracias a los triunfos sobre Sudáfrica y Corea del Sur.

ME TARDE

He de confesar que a esta selección mexicana la conocí el mismo día que salió a la cancha en el partido inaugural. Así de discreta había sido su existencia para un servidor. Pero, como suele pasar en los Mundiales, uno termina enamorándose del equipo… aunque después le rompan el corazón en cuartos de final.

LA PORRA NORUEGA

Y hablando de enamoramientos, quien sí me conquistó fue la famosa Porra Vikinga de Noruega. Desde su debut frente a Irak, el pasado 16 de junio, los aficionados de los “Vikingos Rojos” pusieron a brincar a medio estadio con una sincronía que ya amenaza con jubilar a la legendaria “Ola”, aquella que México regaló al mundo durante el Mundial de 1986.

UN PATO VESTIDO

Pero si alguien se ha robado esta Copa del Mundo, con todo respeto para los noruegos, no ha sido un futbolista, ni un entrenador, ni las mascotas oficiales. Ha sido un pato.

NI NOS ACORDAMOS

Sí, el célebre Pato Merlín. Porque mientras la FIFA presume a Maple, el alce canadiense; a Clutch, el águila estadounidense; y a Zayu, el jaguar mexicano, acá el que terminó levantando más sonrisas, memes y comentarios fue ese plumífero que, sin pedir acreditación, terminó convirtiéndose en la verdadera mascota sentimental de los mexicanos.
Y pensándolo bien, el Pato Merlín consiguió lo que muy pocos logran en este país: acaparó reflectores donde otros apenas encontraron indiferencia.

LAS MADRES QUE BUSCAN

No los tuvieron las Madres Buscadoras, que siguen escarbando la tierra mientras muchos prefieren hacerse de la vista gorda. Tampoco los maestros de la CNTE, que después de semanas de plantón terminaron levantando el campamento con una bolsa cercana a los 800 millones de pesos bajo el brazo. No obtuvieron el incremento salarial del cien por ciento que exigían, pero tampoco regresaron con las manos vacías. Y como buen partido que termina empatado, ya avisaron que habrá tiempo de revancha.

ASÍ ES NUESTRO MÉXICO

Así es México. Mientras unos celebran goles, otros cuentan pesos; mientras unos hacen la ola, otros siguen esperando justicia; mientras el balón rueda por las canchas mundialistas, la política continúa jugando su propio campeonato… donde el árbitro casi siempre agrega tiempo de compensación cuando conviene.

PERO GRITEMOS

Por lo pronto, disfrutemos del Mundial. Gritemos los goles, hagamos la ola, intentemos la porra vikinga y, si aparece el Pato Merlín, no lo espanten. Al paso que vamos, ha demostrado más capacidad para unir a los mexicanos que muchos de los que aparecen todos los días en la boleta electoral.
Porque al final, como en el fútbol y como en la política, lo importante no es solamente meter goles… sino evitar que nos sigan viendo la cara de… “porteros”.