“COMER SAPOS, SIN HACER GESTOS”
Yo siempre he dicho “que en política lo que no se nombra… no existe”. Y vaya que en Palacio Nacional han perfeccionado esa técnica casi como arte marcial: esquivar, girar, sonreír… y cambiar de tema.
COMO CAZUELA OLVIDADA
Porque mientras la conversación pública hierve como cazuela olvidada en la lumbre, hay nombres que simplemente no pasan por la boca presidencial. Y no es por falta de ganas del respetable, sino por esa curiosa selectividad que ya se volvió costumbre.
NIÉGALO TODO
Ahí tiene usted al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sobre quien han circulado señalamientos y versiones —incluyendo menciones en reportes y especulación mediática sobre posibles vínculos criminales— que él ha negado. Mientras tanto, su administración ha navegado entre violencia persistente y ese ambiente donde la realidad supera cualquier boletín optimista. Pero silencio. Ni una mención incómoda, ni una ceja levantada.
NIÉGALO OTRA VEZ
Del otro lado del mapa, en Baja California, la historia no canta mal las rancheras. Marina del Pilar Ávila Olmeda también ha estado en el ojo del huracán, con cuestionamientos que van desde temas administrativos hasta asuntos más delicados que huelen a problema serio… pero otra vez: mutis absoluto.
LA COSA ES DIFERENTE
Eso sí, cuando se trata de voltear reflectores hacia Chihuahua, ahí sí no hay pierde. La gobernadora Maru Campos aparece con puntualidad casi religiosa en el discurso. Como si el país fuera un escenario donde algunos actores tienen micrófono abierto… y otros, curiosamente, están en “modo avión”.
Y mientras tanto, la lista de los “incómodos” sigue creciendo. Gobernadores, funcionarios, figuras cercanas a la 4T que de pronto ven cómo sus visas desaparecen más rápido que promesas de campaña. Otros más, señalados por corrupción o envueltos en escándalos que cruzan fronteras.
SUDANDO FRÍO
Porque sí, el caso de Fernando Farías Laguna, detenido en Argentina, es un asunto que tiene a más de uno sudando frío. El propio personaje ya soltó que no quiere volver a México por miedo a que lo silencien antes de abrir la boca. Y del otro lado del continente, el presidente Javier Milei no es ningún improvisado: ya olió el tamaño del expediente y el jugo político que puede sacarle.
LO PUEDEN JALAR
Porque si ese hilo se jala hacia Estados Unidos en lugar de México, prepárese para una ordeña informativa de alto calibre. Allá no preguntan bonito: exprimen, conectan puntos y luego dejan que la información haga su trabajo… como en versión tropical del “cártel de los sapos”.
¿A QUÉ FUE?
Y en medio de este silencio tan afinado, hubo movimiento en Palacio. Se dejó ver a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, entrando a tomar acuerdo con la presidenta. Reunión de esas que no necesitan micrófonos, pero sí levantan cejas. Porque cuando Gobernación entra por la puerta principal, es que algo se está cocinando… aunque el menú no se publique.
Y ahí es donde las víboras empiezan a siseo fino:
¿Será estrategia?
¿Será prudencia?
¿O será que hay temas que simplemente no conviene tocar… porque el eco regresa demasiado fuerte?
YA CAMBIÓ LA NARRATIVA
En este juego de silencios selectivos, lo que queda claro es que la narrativa oficial ya no se construye solo con lo que se dice… sino, sobre todo, con lo que cuidadosamente se evita decir. Porque en política, como en las víboras, el verdadero peligro no siempre hace ruido… a veces se arrastra calladito.



