Por Carlos Hartig
Tepic.- La inconformidad subterrĆ”nea en las entraƱas del Poder Judicial de la Federación (PJF) reventó de tajo y se transformó en una rebelión abierta en las calles. En una ofensiva gremial que paralizó simultĆ”neamente a por lo menos 17 entidades del paĆs, la totalidad de la base trabajadora del VigĆ©simo Cuarto Circuito en Nayarit declaró un paro de labores por tiempo indefinido. Con pancartas en alto y la exigencia de frenar lo que denominan una embestida autoritaria, los contingentes se apoderaron de la Plaza Principal y de los accesos clave en Tepic para doblar las manos de un Ćrgano de Administración Judicial al que acusan de operar con opacidad y saƱa.
El conflicto, que mantiene inhabilitadas las mesas de trĆ”mite y las salas de audiencia, fractura la operación de un circuito estratĆ©gico donde laboran cerca de 960 servidores pĆŗblicos. De este total, 420 corresponden al personal de base agrupado en la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Poder Judicial de la Federación (STPJF), quienes rompieron filas con la apatĆa institucional y tomaron el control del movimiento respaldados por la totalidad de los mandos medios y personal de confianza. La convergencia de secretarios de juzgado, actuarios y oficiales judiciales en un mismo bloque de protesta evidencia el tamaƱo de la crisis: la base trabajadora no estĆ” dispuesta a ceder ante imposiciones unilaterales.
La mecha que encendió este polvorĆn fue el reciente acuerdo emitido por el Ćrgano de Administración Judicial, el cual pretende imponer evaluaciones periódicas obligatorias a partir del próximo mes de diciembre. Lejos de representar un esquema transparente de profesionalización, los trabajadores destaparon la jugada: calificaron el examen como una Ā«evaluación-trampaĀ» diseƱada ex profeso para justificar el cese masivo del personal de carrera. El perverso diseƱo otorga apenas un 40% de valor al examen teórico, mientras que el 60% restante queda en manos de la mĆ”s absoluta discrecionalidad polĆtica de los titulares y de filtros externos inalcanzables.
Ā«No le tememos a ningĆŗn examen ni a la capacitación constante; lo que denunciamos es un despido injustificado disfrazado de evaluaciónĀ», sentenció con dureza EfraĆn Flores López, secretario de juzgado. El funcionario exhibió la indefensión jurĆdica a la que pretenden someterlos, advirtiendo que la normativa contempla la rescisión inmediata del empleo si el trabajador no acredita la prueba, cuyas decisiones son catalogadas maƱosamente como inatacables, bloqueando por completo el acceso al juicio de amparo y convirtiendo al propio órgano en juez y parte.
A la tensión por la amenaza de despido se suma un cúmulo de agravios acumulados por años de abandono institucional. Hugo René JuÔrez Murillo, secretario general del Comité Ejecutivo Local de la Sección 22, destapó que el personal labora en condiciones de extrema precariedad, padeciendo una severa escasez de insumos bÔsicos, nulas licencias informÔticas y una plantilla rebasada por la carga procesal. JuÔrez Murillo recalcó que cerca del 80% de los sindicalizados en Nayarit acumula mÔs de 15 años de trayectoria impecable y se encuentra a un paso de la jubilación, por lo que resulta un insulto criminal que pretendan evaluar con criterios punitivos a quienes llevan décadas cargando sobre sus hombros la impartición de justicia en el estado.
En un intento por contener el escĆ”ndalo nacional, el Ćrgano de Administración Judicial intentó maquillar la medida asegurando que la evaluación decembrina tendrĆ” un carĆ”cter Ā«diagnósticoĀ» y que no tocarĆ” las plazas laborales. Sin embargo, los trabajadores rechazaron tajantemente las promesas de palabra, exigiendo garantĆas por escrito, la derogación inmediata del acuerdo punitivo y el respeto absoluto a los derechos adquiridos de la base. Recordaron que el modus operandi del poder en turno busca liquidar los perfiles de carrera para colocar a sus incondicionales, vulnerando la independencia judicial desde las bases.
Con gritos de «”Fuera corrupción!Ā» y «”No al despido disfrazado!Ā», la protesta en Tepic resonó con fuerza en todo el estado. Los lĆderes sindicales advirtieron que el paro no se levantarĆ” bajo ninguna circunstancia hasta que exista una mesa de diĆ”logo real y vinculante a nivel nacional. El mensaje de la base trabajadora es contundente y no admite titubeos: Nayarit se mantiene firme en la trinchera, dispuesto a asumir todas las consecuencias legales y polĆticas para defender su estabilidad laboral frente al autoritarismo administrativo.

