¡Golpe bajo en el encordado! Exhiben red de fraudes, adeudos a pugilistas y abandono total al boxeo en Nayarit

 

Por Carlos Hartig

 

Tepic.-  El eco sordo de los guantes reventando contra las manoplas, el olor a linimento mezclado con sudor y la tensión asfixiante que se respira en la esquina del ring contrastan de manera brutal con la auténtica batalla campal que se libra fuera de las cuerdas. Ahí, bajo los reflectores de la Unidad Deportiva San José del Valle, Bahía de Banderas, las promesas del boxeo no solo pelean contra sus rivales de turno, sino contra un enemigo mucho más ruin y cobarde: la descarada informalidad, el fraude y los adeudos criminales de promotores sinvergüenzas que se llenan los bolsillos a costa del sufrimiento ajeno.

 

El entrenador Ramón García Muñoz, un hombre de lucha constante al frente de la trinchera deportiva en este municipio, decidió romper el silencio con la guardia en alto para tundir con furia y sin titubeos al promotor William Arayza, a quien señala directamente de pisotear la confianza de los atletas con una deuda que supera los 27 mil pesos. Lejos de asumir la seriedad que exige un deporte donde la integridad física está pendiendo de un hilo, el actuar de Araiza ha quedado manchado por una total falta de ética, cobardía y una evasión cínica para dar la cara o responder las llamadas de quienes se jugaron el físico por su espectáculo.

 

Las acusaciones contra este personaje destapan una cloaca de abusos donde talentos como Paul y Jaret Navarro fueron flagrantemente timados, dejándolos sin las bolsas y honorarios que ganaron a base de golpes y disciplina sobre la lona. Ante la cerrazón absoluta y la negativa del promotor para saldar sus cuentas, los afectados no han tenido más remedio que apretar los puños en el terreno legal, buscando el cobijo y la asesoría del regidor José León para llevar esta estafa hasta las últimas consecuencias en los tribunales.

 

«El boxeo es un deporte sumamente delicado y peligroso; los muchachos suben al ring a jugarse la vida tras semanas de intensa preparación. Es una auténtica grosería y una falta de respeto total que este tipo de vividores jueguen con el sudor ajeno, obligando a los atletas a andar mendigando lo que por derecho propio ganaron a trancazos», sentenció con rabia el preparador deportivo.

 

La podredumbre de este sistema de abusos no conoce fronteras y pegó un gancho al hígado también a los bravos boxeadores procedentes de Puerto Vallarta, Jalisco. Varios de estos jóvenes guerreros terminaron deambulando en el abandono más absoluto, varados en la calle, con lágrimas en los ojos y sin un solo centavo para pagar el pasaje de regreso a sus hogares tras haber cumplido con la función. Por si fuera poco, la bajeza de ciertos promotores llega al colmo de pretender «pagar» el esfuerzo de los atletas repartiéndoles boletos para que ellos mismos los revenda, obligándolos a hacerla de comerciantes callejeros para poder cobrar su propio sueldo, una práctica totalmente ilegal e inaceptable en el gremio.

 

A este panorama desolador se suma la profunda crisis que estrangula al boxeo amateur y olímpico, donde el talento nayarita tiene que remar contra corriente ante la indiferencia y la falta de apoyos institucionales. Casos heroicos como el del joven Sergio Núñez, de apenas 15 años —quien logró colgarse una medalla de plata en el la Olimpiada Nacional costeando de su propia bolsa más de 30 mil pesos en gastos ante la nula ayuda oficial—, demuestran que en los gimnasios locales sobra casta pero falta apoyo. La situación se agrava con historias trágicas donde novatos terminan perdiendo hasta las motos que utilizaban para trasladarse a entrenar, despojados de sus bienes al quedarse sin recursos en la víspera de representar al estado.

 

Ante este cóctel de injusticias, la comunidad deportiva y los entrenadores lanzan un ultimátum definitivo a las comisiones de box y a las autoridades municipales: es momento de poner orden, exigir contratos blindados por ley y meter en cintura a los promotores golondrinos, advirtiendo que no permitirán ni un solo abuso más contra los jóvenes que ponen el alma, la sangre y el corazón en el encordado.

lunes, octubre 19, 2026
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Por Carlos Hartig

 

Tepic.-  El eco sordo de los guantes reventando contra las manoplas, el olor a linimento mezclado con sudor y la tensión asfixiante que se respira en la esquina del ring contrastan de manera brutal con la auténtica batalla campal que se libra fuera de las cuerdas. Ahí, bajo los reflectores de la Unidad Deportiva San José del Valle, Bahía de Banderas, las promesas del boxeo no solo pelean contra sus rivales de turno, sino contra un enemigo mucho más ruin y cobarde: la descarada informalidad, el fraude y los adeudos criminales de promotores sinvergüenzas que se llenan los bolsillos a costa del sufrimiento ajeno.

 

El entrenador Ramón García Muñoz, un hombre de lucha constante al frente de la trinchera deportiva en este municipio, decidió romper el silencio con la guardia en alto para tundir con furia y sin titubeos al promotor William Arayza, a quien señala directamente de pisotear la confianza de los atletas con una deuda que supera los 27 mil pesos. Lejos de asumir la seriedad que exige un deporte donde la integridad física está pendiendo de un hilo, el actuar de Araiza ha quedado manchado por una total falta de ética, cobardía y una evasión cínica para dar la cara o responder las llamadas de quienes se jugaron el físico por su espectáculo.

 

Las acusaciones contra este personaje destapan una cloaca de abusos donde talentos como Paul y Jaret Navarro fueron flagrantemente timados, dejándolos sin las bolsas y honorarios que ganaron a base de golpes y disciplina sobre la lona. Ante la cerrazón absoluta y la negativa del promotor para saldar sus cuentas, los afectados no han tenido más remedio que apretar los puños en el terreno legal, buscando el cobijo y la asesoría del regidor José León para llevar esta estafa hasta las últimas consecuencias en los tribunales.

 

«El boxeo es un deporte sumamente delicado y peligroso; los muchachos suben al ring a jugarse la vida tras semanas de intensa preparación. Es una auténtica grosería y una falta de respeto total que este tipo de vividores jueguen con el sudor ajeno, obligando a los atletas a andar mendigando lo que por derecho propio ganaron a trancazos», sentenció con rabia el preparador deportivo.

 

La podredumbre de este sistema de abusos no conoce fronteras y pegó un gancho al hígado también a los bravos boxeadores procedentes de Puerto Vallarta, Jalisco. Varios de estos jóvenes guerreros terminaron deambulando en el abandono más absoluto, varados en la calle, con lágrimas en los ojos y sin un solo centavo para pagar el pasaje de regreso a sus hogares tras haber cumplido con la función. Por si fuera poco, la bajeza de ciertos promotores llega al colmo de pretender «pagar» el esfuerzo de los atletas repartiéndoles boletos para que ellos mismos los revenda, obligándolos a hacerla de comerciantes callejeros para poder cobrar su propio sueldo, una práctica totalmente ilegal e inaceptable en el gremio.

 

A este panorama desolador se suma la profunda crisis que estrangula al boxeo amateur y olímpico, donde el talento nayarita tiene que remar contra corriente ante la indiferencia y la falta de apoyos institucionales. Casos heroicos como el del joven Sergio Núñez, de apenas 15 años —quien logró colgarse una medalla de plata en el la Olimpiada Nacional costeando de su propia bolsa más de 30 mil pesos en gastos ante la nula ayuda oficial—, demuestran que en los gimnasios locales sobra casta pero falta apoyo. La situación se agrava con historias trágicas donde novatos terminan perdiendo hasta las motos que utilizaban para trasladarse a entrenar, despojados de sus bienes al quedarse sin recursos en la víspera de representar al estado.

 

Ante este cóctel de injusticias, la comunidad deportiva y los entrenadores lanzan un ultimátum definitivo a las comisiones de box y a las autoridades municipales: es momento de poner orden, exigir contratos blindados por ley y meter en cintura a los promotores golondrinos, advirtiendo que no permitirán ni un solo abuso más contra los jóvenes que ponen el alma, la sangre y el corazón en el encordado.