LAS VÍBORAS…ENTRE EL AGUA QUE NO FLUYE Y EL TÍO QUE NO CAE

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ENTRE EL AGUA QUE NO FLUYE Y EL TÍO QUE NO CAE

En Guadalajara hay algo que las autoridades todavía no logran dominar: el agua. Y en Michoacán hay otra cosa que, por lo visto, tampoco se deja atrapar: “El Tío Lako”.

Coincidencias de la vida: en la Perla Tapatía el agua sale turbia, con mal olor y hasta con bacterias; en Michoacán, cuando las autoridades llegan por el Tío, lo que sale… ¡son vehículos incendiados!

LA ESPERA, DESESPERA

Y mientras unos siguen buscando la manera de que el agua llegue limpia a las casas, otros siguen buscando a Heraclio Guerrero Martínez, alias “El Tío Lako”, quien volvió a escurrírseles de las manos.

El asunto no es menor. El operativo federal desplegado en Tanhuato y Ecuandureo logró detener a nueve integrantes de su estructura, entre ellos familiares cercanos, además de asegurar armas, vehículos y otros recursos. Pero el objetivo principal, el mero mero, el que estaba en la etiqueta de “se busca”, se volvió a escapar. 

POR PRIMERA VEZ 

Y ahí es donde aparece una novedad política: por primera vez en mucho tiempo, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quedó obligado a explicar un operativo en el que el objetivo prioritario no terminó tras las rejas.

No es que Harfuch haya perdido la guerra —ni mucho menos—, pero esta vez el marcador quedó raro: Gobierno federal, varias corporaciones y un despliegue de inteligencia contra un solo personaje… y el Tío haciendo la clásica de “ahorita vengo”.

SEMBRARON EL CAOS

Eso sí, dejó una cortesía de despedida: incendios, bloqueos y carreteras convertidas en escenario de película de acción. La estrategia criminal de siempre: si no puedes evitar que te busquen, provoca suficiente caos para que todos tengan que atender otra cosa.

Una especie de “¡fuego, señores, que se nos escapa el tío!”.

LA FIESTECITA 

Y si alguien duda del tamaño del poder que se le atribuye, basta recordar aquella fiesta de XV años de su hija, celebrada en Tinaja de Vargas en 2023. El festejo tuvo cientos de invitados, seguridad armada, drones, pirotecnia y un elenco musical en el que figuraron Julión Álvarez, Alfredo Olivas, Pancho Barraza, Los Sebastianes y Los Alegres del Barranco, según diversos reportes periodísticos. 

Aquello no fue precisamente una piñata con tres primos y una tía. Fue una demostración de poder que, paradójicamente, terminó ayudando a las autoridades a ubicarlo. Pero ni así.

MIENTRAS TANTO

Y mientras en Michoacán el Tío juega a las escondidas con las fuerzas federales, en Guadalajara el SIAPA sigue jugando otro deporte: pasarse la bolita.

La crisis del agua lleva meses. La Secretaría de Salud confirmó presencia de E. coli en algunas muestras tomadas en la red del Área Metropolitana, mientras las autoridades han tenido que recurrir a distribuir agua potable en colonias afectadas. 

Y aquí viene lo verdaderamente venenoso: mientras ciudadanos exigen agua de calidad, organismos y gobiernos se reclaman adeudos. De acuerdo con información reciente, dependencias y gobiernos públicos acumulan alrededor de 3 mil 684 millones de pesos en adeudos al SIAPA… ¡Ah, caray!

PARA AMBOS

Entonces quizá el problema no sea solamente que falte agua limpia. También parece faltar agua… pero de la que sirve para apagar pleitos administrativos.

Porque una cosa es segura: Guadalajara no puede seguir aceptando que abrir la llave sea una especie de ruleta rusa hidráulica: hoy sale agua, mañana sale lodo y pasado mañana, con suerte, sale una explicación.

Y mientras tanto, en Michoacán, “el Tío Lako”demuestra que las autoridades tampoco pueden conformarse con detener al segundo, tercero o cuarto de la lista.

LAS REGLAS DEL JUEGO 

Porque si el operativo era para capturar al jefe y el jefe vuelve a escapar, mientras sus muchachos incendian medio mapa para distraer a las policías, entonces habrá que preguntarse quién está poniendo las reglas del juego.

Una cosa es buscar al Tío. Otra, muy distinta, es dejar que el Tío siga jugando a las escondidas.

Y en Guadalajara, mientras tanto, seguimos esperando que alguien encuentre al responsable de que el agua potable… por fin sea potable.

Porque ya parece que en Jalisco tenemos dos búsquedas nacionales:

unos buscan al Tío y otros buscan dónde quedó el agua limpia.

¡Y vaya que ambos objetivos están resultando difíciles de localizar!

ENTRE EL AGUA QUE NO FLUYE Y EL TÍO QUE NO CAE

En Guadalajara hay algo que las autoridades todavía no logran dominar: el agua. Y en Michoacán hay otra cosa que, por lo visto, tampoco se deja atrapar: “El Tío Lako”.

Coincidencias de la vida: en la Perla Tapatía el agua sale turbia, con mal olor y hasta con bacterias; en Michoacán, cuando las autoridades llegan por el Tío, lo que sale… ¡son vehículos incendiados!

LA ESPERA, DESESPERA

Y mientras unos siguen buscando la manera de que el agua llegue limpia a las casas, otros siguen buscando a Heraclio Guerrero Martínez, alias “El Tío Lako”, quien volvió a escurrírseles de las manos.

El asunto no es menor. El operativo federal desplegado en Tanhuato y Ecuandureo logró detener a nueve integrantes de su estructura, entre ellos familiares cercanos, además de asegurar armas, vehículos y otros recursos. Pero el objetivo principal, el mero mero, el que estaba en la etiqueta de “se busca”, se volvió a escapar. 

POR PRIMERA VEZ 

Y ahí es donde aparece una novedad política: por primera vez en mucho tiempo, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quedó obligado a explicar un operativo en el que el objetivo prioritario no terminó tras las rejas.

No es que Harfuch haya perdido la guerra —ni mucho menos—, pero esta vez el marcador quedó raro: Gobierno federal, varias corporaciones y un despliegue de inteligencia contra un solo personaje… y el Tío haciendo la clásica de “ahorita vengo”.

SEMBRARON EL CAOS

Eso sí, dejó una cortesía de despedida: incendios, bloqueos y carreteras convertidas en escenario de película de acción. La estrategia criminal de siempre: si no puedes evitar que te busquen, provoca suficiente caos para que todos tengan que atender otra cosa.

Una especie de “¡fuego, señores, que se nos escapa el tío!”.

LA FIESTECITA 

Y si alguien duda del tamaño del poder que se le atribuye, basta recordar aquella fiesta de XV años de su hija, celebrada en Tinaja de Vargas en 2023. El festejo tuvo cientos de invitados, seguridad armada, drones, pirotecnia y un elenco musical en el que figuraron Julión Álvarez, Alfredo Olivas, Pancho Barraza, Los Sebastianes y Los Alegres del Barranco, según diversos reportes periodísticos. 

Aquello no fue precisamente una piñata con tres primos y una tía. Fue una demostración de poder que, paradójicamente, terminó ayudando a las autoridades a ubicarlo. Pero ni así.

MIENTRAS TANTO

Y mientras en Michoacán el Tío juega a las escondidas con las fuerzas federales, en Guadalajara el SIAPA sigue jugando otro deporte: pasarse la bolita.

La crisis del agua lleva meses. La Secretaría de Salud confirmó presencia de E. coli en algunas muestras tomadas en la red del Área Metropolitana, mientras las autoridades han tenido que recurrir a distribuir agua potable en colonias afectadas. 

Y aquí viene lo verdaderamente venenoso: mientras ciudadanos exigen agua de calidad, organismos y gobiernos se reclaman adeudos. De acuerdo con información reciente, dependencias y gobiernos públicos acumulan alrededor de 3 mil 684 millones de pesos en adeudos al SIAPA… ¡Ah, caray!

PARA AMBOS

Entonces quizá el problema no sea solamente que falte agua limpia. También parece faltar agua… pero de la que sirve para apagar pleitos administrativos.

Porque una cosa es segura: Guadalajara no puede seguir aceptando que abrir la llave sea una especie de ruleta rusa hidráulica: hoy sale agua, mañana sale lodo y pasado mañana, con suerte, sale una explicación.

Y mientras tanto, en Michoacán, “el Tío Lako”demuestra que las autoridades tampoco pueden conformarse con detener al segundo, tercero o cuarto de la lista.

LAS REGLAS DEL JUEGO 

Porque si el operativo era para capturar al jefe y el jefe vuelve a escapar, mientras sus muchachos incendian medio mapa para distraer a las policías, entonces habrá que preguntarse quién está poniendo las reglas del juego.

Una cosa es buscar al Tío. Otra, muy distinta, es dejar que el Tío siga jugando a las escondidas.

Y en Guadalajara, mientras tanto, seguimos esperando que alguien encuentre al responsable de que el agua potable… por fin sea potable.

Porque ya parece que en Jalisco tenemos dos búsquedas nacionales:

unos buscan al Tío y otros buscan dónde quedó el agua limpia.

¡Y vaya que ambos objetivos están resultando difíciles de localizar!