PRENSA “NINGUNEADA” EN PLENO SOLAZO
Alguien —porque siempre hay alguien— dentro del gobierno o de comunicación social decidió tomarse la “libre atribución”, o mejor dicho, la libre huevoluntad, de no permitir el acceso a lo que se supone sería un evento público. Público… pero no tanto, como esos restaurantes que dicen “abierto al público” pero cuando llegas te ven de arriba a abajo, te barren con la mirada y te preguntan si traes reservación.
INVITACIÓN FORMAL
El gobernador Pablo Lemus, muy propio y muy institucional, nos invitó a toda la prensa: la nacional, la estatal, y claro, la que realmente se parte el lomo en el sol: la prensa vallartense.
Todo marchaba normalito… hasta que dejó de marchar.
YA LO SABEMOS
Porque, a ver, que el “gober” no llegue a tiempo es algo que uno ya trae asimilado en el manual de supervivencia periodística. Pero una cosa es esperar, y otra es esperar mientras el sol te fríe como pescado zarandeado. Ahí, los reporteros empezaron a sentir cómo la piel se les convertía en chicharrón.
EL SOL O LA INSOLENCIA
Y para hacer la tostada completa, llegó el ingrediente fatal:
policías acercándose para decirnos que la prensa estatal sí podía entrar, pero la vallartense no.
¡Ah, cómo ardió aquello! No se sabía qué quemaba más: el sol o la insolencia.
TODO ESTALLÓ
Ricardo Barragán Ibarra, nuestro querido y explosivo “Ribaiba”, explotó como tianguis cuando cae Profeco. Y tenía razón: a esas alturas ya todos estábamos más enchilados que los camarones a la diabla de la playa, por ese intento de ninguneo a la prensa local.
Finalmente, el mandatario llegó, cortó el listón, dijo las palabras protocolarias y se trepó a una lancha para inaugurar el primer viajecito. Como buen Vallarta Style: todo a bordo, todo apresurado, todo al aventón.
SIN FILTRO
Fue entonces cuando Carolina Gómez Aguiñaga —sin miedo, sin filtro y sin protector solar— lo enfrentó y le soltó la verdad:
el equipo que trae consigo nuestro gobernador, da trato de segunda a la prensa local y eso “no lo vamos a tolerar”, le dijo. Además que no se avisa cuando llegan funcionarios estatales a la prensa local, solo a unos privilegiados.
LO QUE QUEREMOS
Porque uno va con vocación de informar, de contarle a la gente lo que realmente pasa en Vallarta, donde además se filmó La Noche de la Iguana, esa joya que puso al destino en el mapa… pero que también dejó a Elizabeth Taylor y Richard Burton tomando más tequila del recomendado y comprando casas unidas por puentes (románticos ellos, o borrachos visionarios).
NUESTRO ENOJO
En fin, entre iguanas, estrellas, chismes viejos y funcionarios nuevos, todo terminó con una promesa del gobernador:
que pondrá orden y que no volverá a ocurrir semejante desfiguro.
Ojalá, porque en Vallarta el sol quema… pero el enojo de la prensa quema el doble.



