En una masiva y colorida manifestación pública sin precedentes, cientos de familias e integrantes de la Alianza de Pastores de Nayarit tomaron las arterias principales de la capital para alzar la voz en un firme llamado de esperanza, pacificación y restauración comunitaria frente a los desafíos que aquejan al estado.
Por Carlos Hartig
TEPIC.- En lo que se consolidó como una de las movilizaciones ciudadanas y espirituales de mayor impacto y convocatoria en la capital, la tradicional «Marcha para Jesús» logró congregar a multitud de asistentes que avanzaron en un ambiente de profundo orden, entusiasmo y fervor social. Ataviados con prendas blancas como símbolo ineludible de concordia, portando pancartas con mensajes de unidad, globos de colores y ondeando vistosos estandartes al ritmo de agrupaciones musicales y cánticos en vivo, el nutrido contingente transformó por completo las avenidas de Tepic en un escenario de reconciliación, esperanza y respaldo comunitario para todas las familias de la entidad.
La vibrante columna de manifestantes y vehículos alegóricos recorrió puntos estratégicos y neurálgicos de la ciudad, iniciando su trayecto en las inmediaciones de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) para posteriormente incorporarse y avanzar a lo largo del concurrido cruce de la avenida Insurgentes. El desarrollo impecable de todo el recorrido contó con un efectivo dispositivo de resguardo vial y preventivo a cargo de elementos de la policía municipal y agentes de movilidad urbana, quienes gestionaron de manera oportuna los cortes a la circulación, garantizando la total seguridad de los niños, jóvenes y adultos mayores que marchaban activamente y permitiendo el flujo continuo de la jornada sin contratiempo alguno.
El momento medular y de mayor resonancia de la jornada ocurrió durante el contundente mensaje pronunciado por el pastor José Luis Damián, reconocido representante de la fe pentecostal en la comunidad de La Labor, municipio de Santa María del Oro. Con un discurso frontal, emotivo y profundamente empático con la realidad que vive la población, el líder pentecostal encabezó un clamor solemne por la sanidad, la justicia y la transformación de la entidad, haciendo un llamado enérgico a la ciudadanía, a las familias y a los creyentes a asumir un rol activo, ético y solidario para superar la crisis social y el temor que aquejan a los hogares nayaritas.
En un puntual y conmovedor recorrido verbal por la geografía del estado, el pastor José Luis Damián visibilizó con firmeza la situación crítica que atraviesan los habitantes de municipios como Tepic, Bahía de Banderas, Santiago Ixcuintla, Compostela, San Blas, Xalisco, Tuxpan, Huajicori, Del Nayar, Ixtlán del Río y Ruiz. Su pronunciamiento tocó fibras muy sensibles al abordar abiertamente las secuelas de la violencia, las familias despojadas de su tranquilidad, el desabasto de agua limpia y las profundas carencias en las zonas serranas e indígenas, exigiendo un alto a la corrupción en las instituciones y llamando a la edificación de comunidades donde prevalezcan la verdad, la integridad y el respeto mutuo.
A lo largo de todo el trayecto, nutridos contingentes de jóvenes y grupos de danza litúrgica aportaron un enorme dinamismo a la caminata con sus evoluciones, panderos, cintas e instrumentos musicales que contagiaron de positivismo a cientos de espectadores que observaban el paso de la marcha desde las aceras y locales comerciales. Los asistentes volcaron su entusiasmo en proclamar bendiciones sobre los comercios locales, las escuelas y los hogares de la región, subrayando con determinación que la verdadera transformación de la sociedad no vendrá únicamente de discursos, sino del compromiso individual, el perdón, la ayuda al prójimo y la urgente recuperación de los valores fundamentales de la familia.
La «Marcha para Jesús» concluyó con un multitudinario acto de unión en el que la Alianza de Pastores de Nayarit, junto al pastor Damián, refrendó el firme compromiso de la comunidad de fe para continuar trabajando codo a codo en labores de asistencia social, rescate de la juventud frente a las adicciones y apoyo directo a los sectores más vulnerables de todo el territorio estatal. Entre aplausos y un renovado ambiente de paz, los organizadores reafirmaron su determinación de seguir siendo un puente de reconciliación y un faro de esperanza para el futuro de Nayarit.

