Por Carlos Hartig
Tepic.- En una jornada de furia y resistencia obrera que cimbró las calles de la capital nayarita, decenas de trabajadores del Poder Judicial de la Federación (PJF) tomaron las vialidades para frenar lo que califican como un golpe mortal a sus derechos y a la autonomía institucional. Portando pancartas y exigiendo un alto inmediato a las presiones políticas, los manifestantes dejaron claro que el gremio en Nayarit no se quedará callado frente al embate legislativo.
La protesta local forma parte de una marea nacional de inconformidad que ya se extiende por distintos estados y dependencias, respaldada por colectivos como Renovación, quienes exigen respeto a la base trabajadora del país y a instituciones como el IMSS. Los empleados judiciales advierten que las modificaciones impuestas desde el poder buscan desmantelar las garantías laborales conquistadas tras años de servicio en los juzgados y tribunales federales.
En entrevista exclusiva, uno de los trabajadores del Poder Judicial de la Federación destapó el verdadero fondo de la coacción oficial: «El motivo de la manifestación es una reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación que viene a vulnerar los derechos y la permanencia laboral de los compañeros a nivel nacional. Nos están coaccionando a ciertas evaluaciones cuyos criterios desconocemos; si no aprobamos, nos inhabilitarán por un año sin goce de sueldo, y al regresar tendremos que hacer exámenes como cualquier aspirante, independientemente de la antigüedad que tengamos».
A esta amenaza de despilfarro laboral y evaluaciones apegadas a la opacidad se le suma una herida financiera histórica que el propio gremio destapó durante la protesta. Lejos de los jugosos sueldos que se critican desde la cúpula, la base operativa acumula más de 15 años sin ver un solo incremento real en sus percepciones, mientras que los mandos medios sufren un congelamiento salarial brutal de 25 años, evidenciando el abandono sistemático del personal que sostiene la justicia en México.
El descontento en Tepic trascendió las fronteras del propio PJF al unirse con las exigencias de trabajadores de otras trincheras institucionales, como el sector salud, tejiendo una red nacional de resistencia. Los manifestantes recalcaron que la dignidad de la clase trabajadora no conoce colores ni siglas sindicales, por lo que el frente común busca frenar el hostigamiento y los recortes presupuestales disfrazados de austeridad.
La movilización concluyó con una advertencia enérgica y un llamado a la unidad nacional bajo la consigna «¡Si tocan los derechos de uno, respondemos todos!». Desde Tepic, los trabajadores del Poder Judicial federal dejaron en claro que mantendrán la presión en las calles y las trincheras digitales, dispuestos a pelear metro a metro por su estabilidad, su antigüedad y la subsistencia de la carrera judicial en el país.

