NO HAY QUINTO MALO
Esta semana que recién pasó, fui invitado a escuchar a Daniel Ruiz Benavides y ser testigo de lo mucho que ha crecido Tomatlán: cuando los números tienen que convertirse en historia.
Hay informes de gobierno que se escuchan, se aplauden y se olvidan.
Y hay otros que, por la cantidad de obras, cifras y compromisos que ponen sobre la mesa, obligan a detenerse y preguntar: ¿qué tanto de lo realizado realmente le cambia la vida a la gente?
MÁS QUE CIFRAS
El Quinto Informe de Gobierno del presidente municipal de Tomatlán tuvo precisamente ese ingrediente.
Más de dos mil personas reunidas en el Salón de Usos Múltiples no llegaron a contar sillas. Llegaron a escuchar qué se hizo durante cinco años y qué tanto de aquello terminará convirtiéndose en patrimonio para las siguientes generaciones.
Y ahí aparecen cifras que no son precisamente de bolsillo: 439.5 kilómetros de caminos, carreteras, calles, accesos a playas y caminos saca cosechas rehabilitados. Dicho así parece fácil.
NO DESDE LAS OFICINAS
Pero quienes conocen el municipio de Tomatlán saben que no es lo mismo hablar de kilómetros desde un escritorio que recorrerlos cuando el camino se convierte en lodazal, cuando sacar una cosecha se vuelve una odisea o cuando llegar a una comunidad significa jugarle una carrera al abandono.
También están el agua potable, pozos, redes de conducción, drenaje, puentes, electrificación, domos escolares y esas obras que no siempre lucen bonitas en la fotografía, pero que son las primeras que se extrañan cuando no existen.
Porque, seamos sinceros: nadie presume un drenaje cuando funciona, pero todos se acuerdan de él cuando deja de funcionar.
LA CENTRAL CAMIONERA
Y luego están las obras que miran más allá del calendario político: la nueva Central Camionera y el nuevo panteón municipal.
Este último tiene su propia historia: 35 años sin uno nuevo. Tres hectáreas, concreto hidráulico, SEMEFO, capilla, área de urnas y jardines.
Y aquí cabe una reflexión medio incómoda: hay gobiernos que se preocupan mucho por inaugurar lo que luce bonito y poco por resolver aquello que nadie quiere presumir.
Tomatlán, al menos en este informe, presumió también lo que no siempre genera aplausos: agua, drenaje, caminos, servicios, campo, educación y hasta panteón.
Porque también eso es gobernar. En educación tampoco fueron pocas las cifras: 7 mil 671 paquetes escolares en 54 localidades, con una inversión conjunta cercana a 12 millones de pesos, además de más de 30 millones para infraestructura tecnológica del Tecnológico de Tomatlán y la próxima apertura de Medicina Veterinaria y Zootecnia.
Y en el campo, donde todavía hay quienes creen que la modernidad termina donde empieza la terracería, hubo corrales de subasta, apoyo al sector ganadero y subsidio del 100 por ciento del arete ganadero.
IMPORTANTE SADER
Todo ello acompañado por Lalo Ron, titular de SADER Jalisco, en representación del gobernador Pablo Lemus.
Hasta ahí, las cuentas cuadran.
Pero un informe de gobierno no solamente debe medir lo que se construyó. También debe recordar lo que todavía falta por construir.
Y ahí apareció uno de los momentos más sensibles de la noche.
LA MAESTRA JUDITH
Antes de comenzar su discurso, Daniel Ruiz Benavides habló de la familia de la maestra Judith, desaparecida, y expresó su solidaridad y disposición para seguir acompañándolos y sirviendo de enlace con la Fiscalía de Jalisco.
Porque una administración puede presumir kilómetros de caminos, millones de pesos, puentes, escuelas, pozos y edificios.
Pero hay dolores que ningún concreto hidráulico puede tapar.
Hay familias para las que un informe de gobierno no termina con aplausos. Termina cuando regresan a casa y siguen esperando una respuesta.
Y quizá esa sea la reflexión más importante: gobernar no solamente significa hacer obras; también significa estar cerca cuando las obras no alcanzan para resolver el dolor de una familia.
Cinco años después, Daniel Ruiz Benavides dice que están haciendo historia. Puede ser.
LA HISTORIA
Pero la historia de un gobierno no la escriben solamente las placas de las inauguraciones ni las cifras de los discursos.
La escriben los caminos que funcionan cuando llueve, el agua que llega cuando se abre la llave, el estudiante que puede continuar sus estudios, el productor que puede sacar su ganado y, también, la familia que encuentra acompañamiento cuando más lo necesita.
Porque al final, las obras se cuentan en kilómetros y pesos; el gobierno se termina midiendo en vidas.
Y esa sí es una cuenta que ningún informe puede maquillar.
Así que, mientras Tomatlán dice: “Avanzando con Rumbo, Cumpliendo con Hechos”, habrá que reconocer lo hecho, exigir lo que falta y, sobre todo, no olvidar que detrás de cada número hay personas.
Porque los números no sienten… la gente sí.

