¡PROHIBIDO ENFERMARSE!
Hay marchas que hacen ruido, otras que hacen política y unas más que simplemente buscan que alguien escuche.
La de este jueves en Puerto Vallarta tuvo un mensaje que, entre consignas, pancartas y reclamos, terminó siendo quizá el más contundente de todos:
“No te vayas a enfermar, porque no hay material”.
¡Ay, IMSS!
Uno pensaría que en una institución dedicada precisamente a atender enfermos, lo primero que debería sobrar serían los insumos para atenderlos.
Pero no.
Los trabajadores activos y jubilados salieron a las calles para reclamar mejores salarios, más personal y, sobre todo, algo tan elemental como medicamentos y material médico.
Un centenar de trabajadores se concentró en la UMF 170 y marchó por Prisciliano Sánchez, Francisco Medina Ascencio y la avenida México, hasta llegar al Parque Hidalgo.
Y ahí viene la parte que debería preocuparnos a todos.
Porque una cosa es que falte papel en una oficina.
Otra muy distinta es que falten torundas, alcohol, medicamentos, material quirúrgico o personal en un hospital.
Porque entonces el problema deja de ser administrativo y se convierte en un problema que puede tocarle a cualquiera.
Hoy puede ser el vecino.
Mañana un familiar.
Pasado mañana, uno mismo.
Por eso aquella consigna de los trabajadores no deja de tener jiribilla: “Pueblo escucha, también esta es tu lucha”.
Y vaya que lo es.
También hubo reclamos contra sus dirigentes sindicales, acusaciones de falta de representación y exigencias de transparencia.
Pero los manifestantes dejaron algo claro: el movimiento no fue convocado por el sindicato ni por un partido político. Fue, según explicaron, una expresión de la base trabajadora.
Y eso cambia un poco la lectura.
Porque cuando quienes trabajan todos los días dentro de una institución salen a decir que no tienen con qué trabajar, habrá que poner atención.
La doctora jubilada Laura Ramírez Gómez lo resumió desde otra perspectiva: se cancelan cirugías, consultas y no hay medicamentos; mientras tanto, son los trabajadores quienes terminan dando la cara frente al derechohabiente.
Y ahí está el verdadero problema.
El paciente llega enfermo y el trabajador tiene que decirle: No hay.
Y el paciente, naturalmente, pregunta:
—¿Y cuándo habrá?
Y probablemente la respuesta tampoco la tenga el trabajador.
¡Qué bonito sistema!
El enfermo pone la enfermedad, el trabajador pone la cara y alguien más pone la excusa.
Eso sí: los trabajadores no dejaron de atender los servicios. No hubo paro, no se suspendieron urgencias ni consultas. Marcharon quienes no estaban en turno, jubilados y compañeros que decidieron acompañarlos.
Eso también hay que decirlo.
Porque reclamar derechos laborales y exigir mejores condiciones de trabajo no necesariamente significa dejar al paciente abandonado.
Al contrario.
Quizá lo que están diciendo es precisamente que para atender mejor al paciente también hace falta cuidar al trabajador y garantizarle las herramientas para hacer su trabajo.
Y mientras avanzaban por las calles, apareció otro ingrediente de esta historia.
El Malecón estaba acordonado por Protección Civil debido al fuerte oleaje.
Así que ni por ahí pudieron terminar.
El mar también dijo: Por aquí tampoco.
Y terminaron en el Parque Hidalgo.
Pero el verdadero mensaje quedó flotando mucho más allá de la marcha:
En el Seguro Social no debería haber espacio para la improvisación cuando de salud se trata.
Porque uno puede posponer una compra, cancelar una salida o esperar a que llegue una refacción.
Pero enfermarse…
Eso nadie lo programa.
Y mucho menos debería programarse pensando:
“A ver si hay material”.
Porque, como dijeron los trabajadores:
“No te vayas a enfermar…”
Y eso, señoras y señores, ya no tiene nada de chiste.

