LAS VÍBORAS…

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EL ENGAÑO A UNA PROFESIONAL DE LA COMUNICACIÓN

Susana Carreño es una mujer que nunca ha sabido lo que es la paz. Ni en su tierra natal, ni en la ciudad que la acogió de joven, ni tampoco en el lugar que ahora llama hogar. Desde que llegó a Puerto Vallarta, procedente de Ciudad Juárez —aunque su origen se remonta a las calles y avenidas de la Ciudad de México, donde nació y pasó sus primeros años bajo el sol abrasador del Distrito Federal—, la tranquilidad parece haberse mantenido alejada de su camino como una sombra que huye de la luz.

INQUIETA

Como es de todos sabido, Susana Carreño es inquieta por naturaleza y nada le queda indiferente; su espíritu combativo y su necesidad de estar en el centro de los acontecimientos la han acompañado desde que comenzó a moverse en los círculos públicos. Esa actitud, que algunos califican de determinación y otros de impulsividad, le ha acarreado una larga lista de problemas a lo largo de su carrera como profesional en los medios de comunicación y en la política, ámbito en el que también ha incursionado con una intensidad que pocos igualan. Sus pasos por las filas políticas han sido variados y polémicos: primero fue en el PRD, donde buscó dar forma a sus ideas de cambio social, luego pasó al Movimiento Ciudadano (MC), donde defendió postulados de renovación democrática, aunque cuando llegó a Vallarta, hacia hace más de una década, era más identificada por el PAN, por la que activamente y por el que llegó a ser una voz reconocida en la región pacífica.

PRIMERO

Recordemos que en sus años de formación política y profesional, Susana era muy amiga de Pancho Barrios, quien fue gobernador de Chihuahua entre 1998 y 2004, y con quien compartió una visión que, en su momento, prometió transformar al estado fronterizo. Pero no fue el único personaje relevante en su círculo: también mantuvo lazos cercanos con el otrora panista —hoy militante de Morena— César Duarte Jáquez, figura que ha generado una polémica sin precedentes en el país. Duarte, quien fuera gobernador de Chihuahua después de Barrios, pasó de ser un hombre de origen modesto, con una trayectoria que comenzaba en los niveles básicos de la administración pública, a convertirse en millonario en pocos años, hecho que ha sido objeto de múltiples investigaciones por parte de las autoridades federales y estatales, aunque hasta el momento no ha sido posible esclarecer completamente el origen de su fortuna.

LLEGÓ

A su llegada a Puerto Vallarta, a principios de la década pasada, Susana venía casada con el arquitecto Federico De los Santos, un hombre reconocido en la ciudad por su trabajo en proyectos de urbanismo y diseño residencial. La pareja contaba con dos hijos, Federico y Jesús, quienes en ese entonces ya habían culminado sus estudios y eran ambos profesionistas consolidados, por tanto, incorporados plenamente a la vida laboral. El mayor, Federico Jr., se dedicó a la aviación y hoy es un piloto aviador con experiencia en rutas nacionales e internacionales, mientras que Jesús se inclinó por la administración pública y se ha convertido en un exitoso funcionario público, con cargos de relevancia en dependencias federales que han permitido que desarrollara una carrera sólida y respetada por sus pares.

TRABAJO

En el ámbito mediático, Susana trabajó durante varios años en la que llegó a ser la estación radiofónica más importante de la región: La Explosiva 590. Allí pasó horas frente al micrófono, analizando la realidad local, entrevistando a líderes políticos y sociales, y construyendo una audiencia que la conocía como una voz directa y sin filtros. En ese espacio compartió micrófonos con personajes como Gustavo González Villaseñor, del PRI, quien en su momento fue candidato a la presidencia municipal de Puerto Vallarta y para quien Susana trabajó de cerca en su campaña. Ella fue parte fundamental de ese proyecto político: se encargó de la comunicación, de la organización de eventos y de la conexión con los ciudadanos, trabajo que le valió tanto elogios como críticas, pero que consolidó su posición como una figura clave en la escena local.

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por eso y muchas cosas más —sus lazos políticos variados, su trayectoria en los medios, sus relaciones con personajes controvertidos— me causa una extrañeza profunda que Susana Carreño afirme no saber de dónde vienen los trancazos que le acomodan los “medios de comunicación” que supuestamente juegan de su lado. Falso, absolutamente nada más falso que esa afirmación. Cualquier persona que conozca mínimamente el funcionamiento de los medios de comunicación locales y las redes de poder que mueven la política en Vallarta sabe que no existen “aportes gratuitos” ni “cooperación desinteresada” en este ámbito.

INTERESES AVIESOS

La realidad es mucho más cruda y sencilla: Susana Carreño no es otra cosa más que la carnada, el peón que se mueve en el tablero sin saber completamente cuáles son los planes de quienes están detrás. A quien están utilizando por los aviesos intereses de dos personas que pretenden extorsionar al ayuntamiento de Puerto Vallarta, buscando obtener beneficios económicos, contratos públicos o favores que les permitan consolidar su poder en la región. No hay misterio ni complejidad en este asunto: así de fácil, ahí tienen resuelto el caso.

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EL ENGAÑO A UNA PROFESIONAL DE LA COMUNICACIÓN

Susana Carreño es una mujer que nunca ha sabido lo que es la paz. Ni en su tierra natal, ni en la ciudad que la acogió de joven, ni tampoco en el lugar que ahora llama hogar. Desde que llegó a Puerto Vallarta, procedente de Ciudad Juárez —aunque su origen se remonta a las calles y avenidas de la Ciudad de México, donde nació y pasó sus primeros años bajo el sol abrasador del Distrito Federal—, la tranquilidad parece haberse mantenido alejada de su camino como una sombra que huye de la luz.

INQUIETA

Como es de todos sabido, Susana Carreño es inquieta por naturaleza y nada le queda indiferente; su espíritu combativo y su necesidad de estar en el centro de los acontecimientos la han acompañado desde que comenzó a moverse en los círculos públicos. Esa actitud, que algunos califican de determinación y otros de impulsividad, le ha acarreado una larga lista de problemas a lo largo de su carrera como profesional en los medios de comunicación y en la política, ámbito en el que también ha incursionado con una intensidad que pocos igualan. Sus pasos por las filas políticas han sido variados y polémicos: primero fue en el PRD, donde buscó dar forma a sus ideas de cambio social, luego pasó al Movimiento Ciudadano (MC), donde defendió postulados de renovación democrática, aunque cuando llegó a Vallarta, hacia hace más de una década, era más identificada por el PAN, por la que activamente y por el que llegó a ser una voz reconocida en la región pacífica.

PRIMERO

Recordemos que en sus años de formación política y profesional, Susana era muy amiga de Pancho Barrios, quien fue gobernador de Chihuahua entre 1998 y 2004, y con quien compartió una visión que, en su momento, prometió transformar al estado fronterizo. Pero no fue el único personaje relevante en su círculo: también mantuvo lazos cercanos con el otrora panista —hoy militante de Morena— César Duarte Jáquez, figura que ha generado una polémica sin precedentes en el país. Duarte, quien fuera gobernador de Chihuahua después de Barrios, pasó de ser un hombre de origen modesto, con una trayectoria que comenzaba en los niveles básicos de la administración pública, a convertirse en millonario en pocos años, hecho que ha sido objeto de múltiples investigaciones por parte de las autoridades federales y estatales, aunque hasta el momento no ha sido posible esclarecer completamente el origen de su fortuna.

LLEGÓ

A su llegada a Puerto Vallarta, a principios de la década pasada, Susana venía casada con el arquitecto Federico De los Santos, un hombre reconocido en la ciudad por su trabajo en proyectos de urbanismo y diseño residencial. La pareja contaba con dos hijos, Federico y Jesús, quienes en ese entonces ya habían culminado sus estudios y eran ambos profesionistas consolidados, por tanto, incorporados plenamente a la vida laboral. El mayor, Federico Jr., se dedicó a la aviación y hoy es un piloto aviador con experiencia en rutas nacionales e internacionales, mientras que Jesús se inclinó por la administración pública y se ha convertido en un exitoso funcionario público, con cargos de relevancia en dependencias federales que han permitido que desarrollara una carrera sólida y respetada por sus pares.

TRABAJO

En el ámbito mediático, Susana trabajó durante varios años en la que llegó a ser la estación radiofónica más importante de la región: La Explosiva 590. Allí pasó horas frente al micrófono, analizando la realidad local, entrevistando a líderes políticos y sociales, y construyendo una audiencia que la conocía como una voz directa y sin filtros. En ese espacio compartió micrófonos con personajes como Gustavo González Villaseñor, del PRI, quien en su momento fue candidato a la presidencia municipal de Puerto Vallarta y para quien Susana trabajó de cerca en su campaña. Ella fue parte fundamental de ese proyecto político: se encargó de la comunicación, de la organización de eventos y de la conexión con los ciudadanos, trabajo que le valió tanto elogios como críticas, pero que consolidó su posición como una figura clave en la escena local.

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por eso y muchas cosas más —sus lazos políticos variados, su trayectoria en los medios, sus relaciones con personajes controvertidos— me causa una extrañeza profunda que Susana Carreño afirme no saber de dónde vienen los trancazos que le acomodan los “medios de comunicación” que supuestamente juegan de su lado. Falso, absolutamente nada más falso que esa afirmación. Cualquier persona que conozca mínimamente el funcionamiento de los medios de comunicación locales y las redes de poder que mueven la política en Vallarta sabe que no existen “aportes gratuitos” ni “cooperación desinteresada” en este ámbito.

INTERESES AVIESOS

La realidad es mucho más cruda y sencilla: Susana Carreño no es otra cosa más que la carnada, el peón que se mueve en el tablero sin saber completamente cuáles son los planes de quienes están detrás. A quien están utilizando por los aviesos intereses de dos personas que pretenden extorsionar al ayuntamiento de Puerto Vallarta, buscando obtener beneficios económicos, contratos públicos o favores que les permitan consolidar su poder en la región. No hay misterio ni complejidad en este asunto: así de fácil, ahí tienen resuelto el caso.

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