LAS VÍBORAS…

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OTRA VEZ MISMALOYA Y SUS ARCOS

Desde tiempos inmemoriales ha quedado plasmado en la historia de nuestras comunidades: la presión social y las manifestaciones populares han sido, una y otra vez, la fuerza que coloca los intereses del pueblo por encima de los particulares.
Ayer, de manera improvisada y sin haber sido anunciada con gran anticipación, lugareños y activistas ambientales se concentraron en el kilómetro 10 de la carretera que conduce a Mismaloya. El epicentro de la protesta fue el emblemático lugar de Los Arcos de Mismaloya, donde circulan fuertes rumores sobre la intención del empresario Fernando González Corona –propietario del Hotel Garza Blanca, entre otros importantes establecimientos, y también titular de la única concesión de televisión en la región, TVMar– de proceder a la privatización de esta zona emblemática.

Y ESTALLÓ

El conflicto estalló cuando se observaron trabajos preliminares para la instalación de una cerca de malla ciclónica en el tramo que limita la carretera con la playa. Ante esta imagen, muchos ciudadanos han expresado su preocupación, planteando que la ambición de controlar extensiones territoriales amplias parecería no tener límites para este hombre de negocios, quien ya ha sido protagonista de situaciones controvertidas en el pasado.

LA DISPUTA, LOS ISLOTES

Es innegable que la medida generó un revuelo considerable: la carretera en cuestión es la única vía de comunicación que une el norte y el sur de la zona, por lo que su cierre parcial durante la manifestación generó un colapso vehicular y logístico que podría haber derivado en situaciones más graves. Sin embargo, la población contaba con un argumento de peso que respaldaba su postura: Los Arcos de Mismaloya, conjunto de islotes reconocidos como patrimonio natural de la comunidad, cuentan con una protección clara en la legislación nacional. Nuestra Constitución garantiza de manera expresa el libre acceso a las playas y espacios públicos, además de prohibir cualquier tipo de construcción en sus alrededores que pueda alterar su naturaleza o restringir el paso de los ciudadanos.

LA VORACIDAD

Si bien es cierto que la voracidad económica de algunos empresarios parece no conocer fronteras, en esta oportunidad la esperanza se basa en que se respete lo establecido por la ley. Para dar tranquilidad a los manifestantes, llegó el funcionario municipal Vincent O’Halloran Lepe, quien aseguró categóricamente que ante el Ayuntamiento de Puerto Vallarta no se había presentado ninguna solicitud de proyecto, concesión o iniciativa que tuviera relación con la privatización o modificación del área de Los Arcos.

YA LO AGARRARON DE SU…

Ante esta situación, no es difícil pensar que “alguien” podría estar intentando mover los hilos desde las sombras, generando tensión donde no debería existir y poniendo a prueba la gestión del alcalde Luis Ernesto Munguía. Sin embargo, esa es una cuestión que amerita un análisis más profundo y que reservaremos para un momento posterior.

NO PASÓ A MAYORES

Lo relevante en esta ocasión es que la manifestación transcurrió de manera pacífica y no llegó a escalarse a situaciones de violencia. Cabe recordar que González Corona ya ha logrado en otras oportunidades modificar el trazado vial en la zona frente al Hotel Garza Blanca y el Hotel Musai, en una medida que permitió ampliar los terrenos bajo su control en dirección a la playa.

NO CREO… PERO

Ahora bien, si nos preguntan si consideramos posible que Fernando González Corona intente llevar a cabo alguna obra constructiva en el kilómetro 10, nuestra respuesta es negativa. Sabemos que el pueblo de Mismaloya tiene una fuerte identidad comunitaria y una gran sensibilidad por la protección de sus espacios naturales; cualquier intento en ese sentido desataría una movilización aún mayor, y es de suponer que el empresario estaría consciente de los riesgos que ello implicaría para su reputación y sus negocios.

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OTRA VEZ MISMALOYA Y SUS ARCOS

Desde tiempos inmemoriales ha quedado plasmado en la historia de nuestras comunidades: la presión social y las manifestaciones populares han sido, una y otra vez, la fuerza que coloca los intereses del pueblo por encima de los particulares.
Ayer, de manera improvisada y sin haber sido anunciada con gran anticipación, lugareños y activistas ambientales se concentraron en el kilómetro 10 de la carretera que conduce a Mismaloya. El epicentro de la protesta fue el emblemático lugar de Los Arcos de Mismaloya, donde circulan fuertes rumores sobre la intención del empresario Fernando González Corona –propietario del Hotel Garza Blanca, entre otros importantes establecimientos, y también titular de la única concesión de televisión en la región, TVMar– de proceder a la privatización de esta zona emblemática.

Y ESTALLÓ

El conflicto estalló cuando se observaron trabajos preliminares para la instalación de una cerca de malla ciclónica en el tramo que limita la carretera con la playa. Ante esta imagen, muchos ciudadanos han expresado su preocupación, planteando que la ambición de controlar extensiones territoriales amplias parecería no tener límites para este hombre de negocios, quien ya ha sido protagonista de situaciones controvertidas en el pasado.

LA DISPUTA, LOS ISLOTES

Es innegable que la medida generó un revuelo considerable: la carretera en cuestión es la única vía de comunicación que une el norte y el sur de la zona, por lo que su cierre parcial durante la manifestación generó un colapso vehicular y logístico que podría haber derivado en situaciones más graves. Sin embargo, la población contaba con un argumento de peso que respaldaba su postura: Los Arcos de Mismaloya, conjunto de islotes reconocidos como patrimonio natural de la comunidad, cuentan con una protección clara en la legislación nacional. Nuestra Constitución garantiza de manera expresa el libre acceso a las playas y espacios públicos, además de prohibir cualquier tipo de construcción en sus alrededores que pueda alterar su naturaleza o restringir el paso de los ciudadanos.

LA VORACIDAD

Si bien es cierto que la voracidad económica de algunos empresarios parece no conocer fronteras, en esta oportunidad la esperanza se basa en que se respete lo establecido por la ley. Para dar tranquilidad a los manifestantes, llegó el funcionario municipal Vincent O’Halloran Lepe, quien aseguró categóricamente que ante el Ayuntamiento de Puerto Vallarta no se había presentado ninguna solicitud de proyecto, concesión o iniciativa que tuviera relación con la privatización o modificación del área de Los Arcos.

YA LO AGARRARON DE SU…

Ante esta situación, no es difícil pensar que “alguien” podría estar intentando mover los hilos desde las sombras, generando tensión donde no debería existir y poniendo a prueba la gestión del alcalde Luis Ernesto Munguía. Sin embargo, esa es una cuestión que amerita un análisis más profundo y que reservaremos para un momento posterior.

NO PASÓ A MAYORES

Lo relevante en esta ocasión es que la manifestación transcurrió de manera pacífica y no llegó a escalarse a situaciones de violencia. Cabe recordar que González Corona ya ha logrado en otras oportunidades modificar el trazado vial en la zona frente al Hotel Garza Blanca y el Hotel Musai, en una medida que permitió ampliar los terrenos bajo su control en dirección a la playa.

NO CREO… PERO

Ahora bien, si nos preguntan si consideramos posible que Fernando González Corona intente llevar a cabo alguna obra constructiva en el kilómetro 10, nuestra respuesta es negativa. Sabemos que el pueblo de Mismaloya tiene una fuerte identidad comunitaria y una gran sensibilidad por la protección de sus espacios naturales; cualquier intento en ese sentido desataría una movilización aún mayor, y es de suponer que el empresario estaría consciente de los riesgos que ello implicaría para su reputación y sus negocios.

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